RELATOS CON SANGRE
Crímenes sórdidos contados por quienes los resolvieron
Policías, espías y jueces, entre ellos cinco leoneses, publican sus 'true crime' reales
El escritor y criminólogo cepedano Ricardo Magaz.
Ricardo Magaz no se pierde un asesinato. El policía leonés coordina Detrás del crimen: 25 historias inquietantes de true crime, un libro coral en el que él es autor de cuatro historias. Aclara que no es un ensayo. Cada episodio está narrado como un relato por quienes investigaron los casos, siguieron las pistas y reunieron las pruebas. Una obra que chorrea sangre y en la que también participan los policías leoneses Alejandro Gallo, que se acaba de jubilar como jefe de la Policía Local de Gijón y es el autor del prólogo; el exjefe de la Policía Local de León Martín Muñoz; y el sargento de la Policía Judicial de la Guardia Civil de León Carlos Fernández; así como el juez leonés José Manuel Estébanez.
Magaz, profesor de Fenomenología Criminal, ha escrito la historia de Manuel Blanco Romasanta, conocido como ‘el hombre lobo de Allariz’, que asesinó a 17 personas e hizo temblar a la sociedad de su época. «Era caníbal, comía partes del cuerpo de las víctimas. Y creemos que era hermafrodita, porque le inscribieron como Manuela y luego se cambió la identidad», dice. El primer crimen lo cometió en Tremor de Abajo.
El personaje, uno de los primeros asesinos en serie de España, tenía otras vinculaciones con León. Sus abuelos procedían de La Vecilla y su hermano vivía en La Pola de Gordón. Al ser el primer caso documentado de licantropía clínica, una enfermedad mental que provoca que el afectado se imagine su transformación en un lobo, Isabel II le conmutó la pena de muerte por cadena perpetua, que cumplió en el penal de Ceuta. «Docenas de expertos intentan encontrar su tumba. Mi teoría es que le enterraron en una fosa común, para evitar un peregrinaje morboso. Quiero ir a Ceuta a localizar su tumba. Probablemente está en una iglesia que enterraba gratis a los que fallecían en el penal», cuenta el criminólogo cepedano.
La presidenta y la viuda negra
Magaz también aborda en el libro la muerte a tiros de la presidenta de la Diputación Isabel Carrasco en la pasarela sobre el río Bernesga. Fue —dice— «la historia de una ambición desmedida». Magaz fue compañero de destino en Asturias del comisario en aquel momento en Astorga y padre y esposo de las dos asesinas. El escritor, que asistió a todas las sesiones del jucio para este periódico, lo califica de «berlanguiano», con la desaparición del abogado defensor y otros detalles que relata en el libro. Magaz firma además el caso del violador de niños y asesino sádico Francisco Javier Almeida, condenado a prisión permanente revisable; y el de ‘la viuda negra de la Policía’, la guardia urbana de Barcelona Rosa Peral, «un triángulo amoroso mal gestionado», llevado al cine en El cuerpo en llamas.
Editado por el sello leonés Eolas Ediciones, Detrás del crimen ofrece un inventario de casos vividos en primera persona por los autores, todos ellos miembros de los cuerpos policiales, de la comunidad de inteligencia, como José Román del Álamo, directores de prisiones como Manuel Avilés y detectives privados y criminalistas. Historias, todas ellas, que no tienen desperdicio. El leonés Carlos Fernández es autor de Un asesinato y un homicidio, donde narra dos casos: el asesinato a tiros de un taxista en La Venta de Albares; y un homicidio familiar también en la provincia de León que se resolvió gracias a las técnicas de psicología investigativa. El intendente jubilado de la Policía Local de León Martín Muñoz es autor de El último latido de la noche, dos casos enlazados. Un intento de suicidio desde un tren en marcha y un atropello mortal de un joven que, de pronto, irrumpe desnudo en una carretera de León.
En busca del asesino
Si no fueran casos reales, algunos parecerían fruto de la fabulación desbordante de sus autores. El inspector jefe de la Policía Nacional Juan Enrique Soto, en Los cadáveres hablan, cuenta la historia de un cadáver que aparece en una habitación. Aparentemente es un homicidio. Sin embargo, tras muchas indagaciones descubren que la realidad es muy distinta.
Manuel Avilés, director de prisiones y jurista, un hombre que estuvo amenazado por ETA, relata el caso de los llamados «pies negros» argelinos, que emigraron a Alicante. El dueño de un club le pega un tiro a un mafioso extorsionador. En prisión se confiesa con Avilés, director de la cárcel y autor de este relato.
En Incruento, el detective Rafael Guerrero rescata un caso muy enrevesado. Un hombre contrata a un detective para evitar que su amante mate a su marido. El detective logra evitarlo investigando y recabando pruebas. La mujer es finalmente detenida gracias al trabajo del investigador privado. El propósito de los autores es «mostrar el fenómeno delictivo como espejo incómodo de nuestra sociedad, no para glorificarlo narrativamente, sino para comprenderlo y combatirlo».
El libro será presentado la semana próxima en El Albéitar, con la participación de Magaz, Martín Muñoz, Alejandro Gallo y Estébanez.