Javier Amoedo (18kilates), músico: «Sané con la música y ahora ayudo con ella»
El joven músico sacó su primer disco y, dentro de unos días, tendrá en sus pies a miles de leoneses en el festival Monoloco
Retrato de Javier Amoedo (18kilates).
El mundo musical es altamente competitivo. Cada vez más gente busca dedicarse a la música. Algunos por gusto y pasión, otros para buscar fama, cada persona tiene sus objetivos en mente. Lo que está claro es la diferencia entre hacerlo por pasión que por dinero. Eso se nota. Que se lo digan a Javier Amoedo, un chico de apenas 18 años cuya pasión por la música ha hecho que, a través de su seudónimo 18kilates (18KT) haya conseguido sacar un disco, tener más de 20 canciones y obtener oportunidades como las que va a tener encima durante este mes con sus actuaciones en festivales.
—Su nombre real es Javier Amoedo de Prado, pero artísticamente le conocemos como 18kilates. ¿De dónde surge ese nombre?
—La verdad es que fue algo bastante improvisado. Cuando empecé a subir canciones a YouTube utilizaba mi apellido, Amoedo, pero sentía que necesitaba un nombre artístico diferente. Un amigo mío decidió buscar ideas y, en una de esas búsquedas, apareció «24kilates». Nos gustó el concepto, pero acabamos adaptándolo a «18kilates». En Spotify, de hecho, aparezco como «18KT», que era una abreviatura, aunque el nombre, bien dicho, es «18kilates».
—La música es un mundo complicado, donde la competencia cada vez es mayor, ¿cómo lleva entrar en un ambiente de este tipo?
—Yo no veo el fracaso como algo negativo. Si lo has intentado de verdad, siempre te llevas un aprendizaje. Lo que realmente pesa es el arrepentimiento de no haberlo intentado. Siempre que me he arrepentido de algo en mi vida lo he pasado peor que cuando me he equivocado. Por eso prefiero arriesgarme, equivocarme y aprender antes que quedarme toda la vida pensando qué habría pasado si hubiera dado el paso.
—En estos años que lleva de carrera, ¿cuál ha sido el momento más especial que ha vivido?
—El momento más epsecial ha sido el poder sacar el disco que salió hace relativamente poco titulado La Redención. Este material musical tiene un gran valor para mí por el esfuerzo que hay detrás de este y eso es algo que me ha marcado mucho como músico. Es cierto que recuerdo sacar canciones desde los doce años, pero también tengo que decir que es una satisfacción muy grande el poder presentar un disco con apenas 18 años sabiendo todo el trabajo que hay detrás.
—Durante este mes tiene varias actuaciones, algunas de ellas serán ante miles de personas, ¿cómo recibió la noticia?
—Fue una locura. Recuerdo hablar con DJ Kazu cuando Monoloco nos aceptó y prácticamente no ser capaz de articular palabras de la emoción. Estamos hablando de uno de los festivales más importantes de León y de una oportunidad enorme para cualquier artista emergente. Además, valoro mucho a la gente que está detrás de Monoloco porque son personas jóvenes que apuestan por artistas que están empezando.
—Durante la actuación, ¿tiene pensado mostrar algo de ese material nuevo?
—Sí. Vamos a cantar una canción inédita que tengo junto a Kazu y que formará parte del EP que saldrá poco después de Monoloco. Luego también actuaré en Marathon Fest y allí presentaremos más canciones del proyecto. Tengo muchísimas ganas de que la gente escuche esos temas porque creo que representan muy bien el momento artístico en el que estoy ahora mismo.
La letra es lo más importante en las canciones o, por lo menos, lo es para mí. También es cierto que depende del estilo de música
—¿Cómo hace para elegir las canciones que forman parte del repertorio en apenas 20 minutos de actuación?
—Curiosamente no lo hago en función de las reproducciones. De hecho, algunos de mis temas más escuchados ni siquiera los suelo cantar en directo. El criterio principal es que sean canciones que me gusten y que funcionen bien sobre el escenario. Por ejemplo, me encanta abrir los conciertos con Vince Carter, porque tiene mucha energía y una introducción que conecta muy bien con la gente. También me gusta terminar con un remix techno de una canción mía porque acaba con todo el público saltando.
No veo el fracaso como algo negativo. Si lo has intentado de verdad, siempre te llevas un aprendizaje y no te quedas con las dudas
—Hemos hablado del disco, de sus canciones y de algunos de sus referentes. Para usted, ¿qué importancia tienen las letras a la hora de componer?
—Para mí la letra es lo más importante. Evidentemente, depende mucho del estilo de música que hagas, porque hay géneros donde la letra no necesita ser tan intensa o tan perfecta. Incluso a veces funciona mejor cuando es más espontánea o imperfecta. Pero en mi caso me lo tomo muy en serio. Escribir me encanta y aprender a escribir mejor todavía más. Creo que las letras tienen un valor enorme y que es fundamental tener referentes que te inspiren. Yo tengo muchos. Me influencian artistas del rap americano o artistas españoles de los que aprendo constantemente. Al final, escuchar buena música y fijarte en cómo escriben otros artistas te ayuda a evolucionar.
—Antes de salir al escenario, ¿tiene alguna superstición?
—Adrián, mi mejor amigo, es una persona muy importante para mí. Siempre digo que me da suerte y por eso quiero que esté en sitios tan especiales como Monoloco. Pero más allá de la superstición, hay una razón mucho más importante. Cuando los conciertos eran muy pequeños, de apenas veinte o veinticinco personas, él era el primero en salir a bailar, animar a la gente, hacer el loco y crear ambiente. Lo hacía para que yo me sintiera cómodo, para que disfrutara del concierto y también para que hubiera un buen ambiente de cara a las redes sociales.
—A futuro, ¿prepara alguna novedad?
—Ahora mismo estoy centrado en varios proyectos. Antes del disco ya había publicado un EP, el número 13, después llegó La Redención y ahora estoy trabajando en otro EP junto a Palacio, un artista de Oviedo al que admiro muchísimo. El proyecto se llama Ibiza y saldrá en julio. Son cuatro canciones muy veraniegas que creo que pueden gustar a mucha gente. También nace de un momento personal distinto. Mi música suele ser bastante triste, porque muchas veces escribo desde emociones complicadas. Sin embargo, ahora estoy en una etapa más feliz y me apetecía hacer algo diferente, algo que transmitiera buen rollo y que sirviera para alegrar a la gente.
—Para terminar, una reflexión, ¿qué busca transmitir a través de la música a sus oyentes?
—Mi objetivo inicial cuando empecé a hacer música era sanarme a mí mismo. No estaba bien conmigo y encontré en la música una forma de expresarme y entenderme. Con el tiempo descubrí que también podía ayudar a otras personas. Ahí cambió todo. Hoy creo que lo que intento representar es precisamente eso: ayudar. Me gustaría que alguien que tenga un mal día escuche mis canciones y se encuentre un poco mejor. Que alguien que esté feliz también quiera acompañar ese momento con mi música. O incluso que una persona que simplemente esté aburrida encuentre algo que le haga reflexionar o sentir. Me gusta provocar emociones, generar movimiento en las personas. Si lo consigo, siento que estoy haciendo las cosas bien.