El policía leonés que sigue la pista a las reliquias
El exintendente de la Policía Local Martín Muñoz se vuelca en la intriga e investigación del robo de objetos sagrados
Martín Muñoz no ha abandonado su pasión por las motos.
Las reliquias son objetos considerados por la sociedad como muy valiosos por lo que han significado y todavía significan por algún motivo histórico concreto. León, en este punto, cuenta con muchas entre sus filas que, a lo largo de la historia, han ido apareciendo y añadiéndose a una lista, que ahora parece interminable, pero que sigue creciendo poco a poco con el paso de los años. Cada mes, nuevas reliquias aparecen en el horizonte y, estas novedades, también conllevan aspectos negativos que, algunas personas, intentan llevárselo a su propio benefeicio a través de actos fuera de la legalidad. La mercantilización de las reliquias, su acopio indiscriminado y el problema de su autenticidad son solo algunos de los ejemplos de mala práxis de estos objetos valiosos.
Estos actos ilegales son el marco en el que Martín Muñoz Navarro ha puesto la mirada para realizar la conferencia este próximo viernes, 3 de julio, bajo el lema «Las reliquias de la Pasión», donde el que fuera durante más de tres décadas intendente jefe de la Policía Local de León hablará sobre su faceta literaria y poética con especial atención a este tema de las reliquias y a los casos reales que le han tocado vivir desde muy cerca. Tanto es así, que la trama de su última novela «Las Reliquias», que trata de un caso que tuvo en un momento de su carrera como policía.
De hecho, el propio Martín Muñoz Navarro asegura que gran parte del contenido de la obra nace de hechos documentados y de investigaciones que él mismo llevó a cabo durante años. «Me había seguido muy de cerca todos los estudios que se habían hecho sobre la Semana Santa» y, fruto de ese interés, comenzó a recorrer «templos, conventos, etcétera, encontrándome reliquias». Esa labor de investigación le llevó incluso a solicitar en repetidas ocasiones la apertura de un altar que, según explica, llevaba «cerca de 100 años» sin abrir. Allí descubrieron «un Lignum Crucis» y diversas reliquias de los apóstoles, un hallazgo que acabaría sirviendo de inspiración para su última novela.
Sin embargo, el exintendente subraya que la obra mezcla documentación histórica con ficción. «Todo eso es real. Lo único que hay de ficticio es, lógicamente, la trama de la novela", afirma. En ese sentido, destaca que tanto la ambientación del León de finales del siglo XIX como los escenarios, los acontecimientos históricos e incluso los periódicos de la época están basados en una exhaustiva documentación. «Solamente la trama y los personajes son los que son ficticios", añade.Una de las cuestiones que más llamó su atención durante esa investigación fue la desaparición de numerosas reliquias a lo largo de los siglos.
Tras comparar los inventarios elaborados por Ambrosio de Morales en el siglo XVI con el patrimonio que se conserva en la actualidad, Muñoz Navarro concluye que «la desaparición de reliquias ha sido absolutamente brutal». Una realidad que, según explica, también inspiró parte del argumento de la novela, ya que el Lignum Crucis que él mismo documentó «también había desaparecido como en la novela. En la novela aparece, pero en la realidad no aparece».
Durante sus años al frente de la Policía Local de León, reconoce que los casos con los que trabajó estuvieron relacionados con el robo de patrimonio religioso. «En la realidad no me he encontrado reliquias; han sido más objetos sagrados", explica. Aunque evita profundizar en investigaciones concretas, sí confirma que «en León ha habido robos de objetos sagrados", una circunstancia que contribuyó a despertar todavía más su interés por este patrimonio histórico y religioso que tantas veces se ha encontrado.