El guardián de la Catedral regresa a casa
El Cabildo ya custodia de nuevo el Libro del Tumbo, el catulario medieval más importante de España, tras una inversión de 37.500 € de la Junta. Ambas instituciones ya estudian qué códice será el siguiente
Imagen del Libro del Tumbo, ya restaurado.
Si hoy en día los investigadores conocen conocer muchos de los secretos de la historia de España, si podemos recuperar las escenas que los artistas vidrieros idearon para narrar la narración sagrada, admirar los frescos del claustro realizados por Torbado en 1939, o si tenemos la capacidad de averiguar cómo se ha ido esbozando el diseño de la ciudad de los últimos diez siglos, es gracias a los cartularios que custodia la Catedral de León. Buena prueba es el Libro del Tumbo —el más antiguo de España— que ayer regresó a la Catedral después de 24 meses de restauración por parte de los expertos del Centro de Simancas.
El Tumbo Legionense es el tercero de los cartularios cuyo esplendor ha sido recuperado gracias al protocolo firmado entre la Junta de Castilla y León y el Cabildo. Anteriormente, fueron la Nodicia de Kesos y el Diploma del rey Silo, el más antiguo de León, los tesoros del Reino reintegrados a la Pulchra en un proyecto puesto en marcha por el anterior consejero de Cultura de la Junta, Gonzalo Santonja.
Los trabajos han contado con un presupuesto de 37.500 euros y no se detendrán aquí. Tanto el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, como el vicepresidente de la Junta, Carlos Pollán, dejaron claro que ambas instituciones ya han comenzado a estudiar cuál será el próximo códice en recibir el auxilio de los «cirujanos» de Simancas. «Atenderemos para ello al estado de conservación, el valor documental del códice y las características de la intervención», manifestó el vicepresidente. No en vano, el Archivo de la Catedral custodia 200 códices y quince siglos de historia en sus más de 50.000 fondos.
El Libro del Tumbo es un manuscrito de 475 folios que compila 1.015 documentos que abarcan desde el año 894 hasta el año 1.171 y recoge copias de testamentos, privilegios y donaciones que justifican la propiedad y posesión de derechos y rentas de la Catedral.
El obispo de León manifestó el carácter excepcional del cartulario y le dio el título de «memoria de la iglesia de León y de los leoneses». Agradeció la que calificó de restauración «amorosa» y subrayó su importancia como vehículo informativo con más de mil años de historia.
Restauración
Paloma Castresana ha sido la directora del proceso de restauración del Tumbo, que concluyó el pasado 12 de junio tras 14 meses de intervención. Asegura que el proceso se ha centrado en el «respeto absoluto» del documento y de todos los elementos que forman parte de su integridad. La experta precisó que el estado de conservación era «aceptable» si bien el pergamino es un material especialmente sensible a la humedad y la temperatura. «Había mucha suciedad, huellas dactilares, derrames de tinta, gotas de cera y restos de insectos y microorganismos», ennumeró Castresana, que añadió que a todo ello se unían alteraciones físicas como desgarros y pérdida del soporte.
La labor de restauración se inició con el desmontaje del cartulario durante el cual se llevó a cabo un esquema exhaustivo de todas las páginas, que fueron limpiadas de manera individualizada, con el objetivo de reintegrarlo de manera precisa al final de la operación. Los trabajos han mantenido y conservado la encuadernación no coetanea puesto que forma parte de su integridad como documento testimonial de su historia, y se ha dotado a la caja del archivo de la Catedral que lo guarda de elementos de protección, amortiguadores de vibraciones y movimientos internos que aseguren la instalación correcta del libro ante la posibilidad de traslados.