El profesor Manuel Valdés pide que las torres de la Limona y de la Silla de la Reina sean rehabilitadas
La distribución actual de las vidrieras es producto de los restauradores
Las vidrieras de la Catedral no estaban colocadas originariamente como se muestran en la actualidad. Así lo defendió ayer Aránzazu Revuelta en el Congreso Internacional sobre el templo gótico, que hoy se clausura tras una intensa semana de ponencias. Revuelta afirmó que la ubicación de los vitrales ha sido modificada siguiendo criterios de los restauradores e, incluso, muchas de ellas han sido rehechas por completo. Una intervención muy oportuna, justo un día después de que el Cabildo, la Junta y la Fundación Patrimonio firmaran un convenio para invertir 322.250 euros en la reparación de las vidrieras. El profesor Manuel Valdés recogió el guante lanzado el día anterior por la doctora Ángela Franco, que reclamó cubrir con cristales las pinturas y sepulcros del claustro, para añadir a esta petición la urgente restauración de las torres de La Limona y de la Silla de la Reina, donde ha verificado importantes daños. Valdés analizó en su ponencia las deficiencias en la estructura y consolidación de la Catedral, detectadas desde el siglo XIV, y cómo la respuesta a esos retos acabó por configurar el diseño final de la seo leonesa. Las citadas torres de La Limona y de la Silla de la Reina no son sólo un capricho estético, sino que, además, cumplen una función «estabilizadora» de la Catedral. Valdés además intentó «poner en su sitio» a dos de los arquitectos más emblemáticos del siglo XV, Jusquín y Juan de Badajoz El Viejo, autor de la librería, hoy capilla de la Virgen del Camino. Sin embargo, Pilar García Cuetos entró en liza con Valdés al enumerar «lo que no hizo» Juan de Badajoz, restando importancia a la figura de este arquitecto. El leonés Gerardo Boto, profesor de la Universidad de Gerona, desveló que la Cateral fue una institución que durante la Baja Edad Media intentó recuperar el poder perdido en el mapa político y religioso a través del enterramiento de obispos, reyes y aristócratas. Así, el presbiterio mayor, durante los siglos XIV y XV, acogió los cadáveres de San Froilán, San Alvito y San Pelayo, junto a los de Ordoño II, el acaudalado Alfonso de Valencia y la condesa Sancha. Igualmente, los sepulcros de obispos en los muros del templo abrigan a los de los santos y el rey. Unos enterramientos que, en opinión de Boto, tienen un carácter eminentemente propagandístico. En la Catedral, concluyó Boto, el discurso político y el religioso son inseparables, lo que no ocurre en otras seos. La profesora de la Universidad de León Dolores Teijeira Pablos centró su intervención en la última escultura gótica y afirmó que los artistas que trabajaban en la Catedral de León en el siglo XV habían establecido unas relaciones muy intensas con los del Norte peninsular, de ahí que a veces emprendieran trabajos en otros templos. Máximo Gómez Rascón, director del Museo Diocesano de León, cerró ayer la jornada explicando cómo se configuró el museo y con qué criterios se seleccionaron las piezas que iban a ser exhibidas al público. El congreso concluye hoy con la intervención de Víctor Nieto Alcaide, uno de los mayores expertos sobre vidrieras; y la ponencia de clausura, a cargo del director del congreso, Joaquín Yarza.