El autor leonés presenta en Madrid su último libro de poemas, «Arden las pérdidas»
Gamoneda: «El olvido es un estado de la conciencia que roza la salvación»
Antonio Gamoneda hace un recorrido poético por la memoria y el olvido en «Arden las pérdidas»
Los versos de Antonio Gamoneda, una de las voces mas hondas y singulares del panorama literario español, son fruto de su reflexión en torno a la contemplación de la vejez, y acerca de la perspectiva de la muerte. Ahora, en su último poemario Arden las pérdidas, el autor traza un recorrido por la memoria y el olvido. Arden las pérdidas, editado por Tusquets, es el nuevo libro de este poeta Premio Nacional de Literatura, pergeñado durante casi cinco años, «hecho de sucesivas escrituras», y en el que autor pugna por acogerse al olvido, «como un estado de conciencia que roza la salvación», según explica el propio autor. En el libro las sensaciones de pérdida y de dolor son constantes, «incluso en el título del poemario» -precisa Antonio Gamoneda, nacido en Oviedo en 1931, pero residente en León desde 1934-. «Es un libro doloroso, sí; pero hay que tener en cuenta que precisamente convertir el sufrimiento en una pieza poética, en la que se incorpora, si es que se incorpora, una tensión estética, es donde está la salvación». Es un poco el viejo refrán de «quien canta su mal espanta», aclara Gamoneda. Aunque por su edad podría estar incluido en la llamada Generación de los 50, la poesía de Gamoneda se aparta de los temas y tonos dominantes de ésta y abre caminos nuevos, indispensables para los que buscan una poesía más metafísica, y que la crítica ha vinculado a nombres fundamentales como Arthur Rimbaud, Tristan Tzara, Saint- Perse o René Char. Entre sus obras destacan El libro del Frío, Sublevación inmóvil, Blue castellano, Descripción de la mentira, Lápidas, Sólo la luz, o Tú, en colaboración con Tapies. «El recuerdo y el olvido que son cosas muy parecidas, aunque parezcan contradictorias -matiza- y esas pérdidas todavía hoy son capaces de convertirse en una pasión presente y viviente y entonces claro esta pérdida todavía suscita algunas hoguerillas». Así, Gamoneda escribe: «Una pasión fría endurece mis lágrimas. Pesan las piedras en mis ojos: alguien/me destruye o me ama». Un libro, que recorre la vida de este poeta, desde la infancia hasta hoy, incluso pasa la Guerra Civil, aunque sin un orden cronológico. Llegar al final Un poemario, que parece ya una obra muy completa, muy cerrada que ha llegado a su fin, pero el poeta aclara: «También El libro del frío parecía un libro terminal porque desembocaba en el silencio y la luz, en casi la nada; una especie de cierre existencial y cierre del espacio poético». «Pero, sin embargo -continúa-, lo que yo creía olvidado, desaparecido, todavía se interpone en mi última zona para caracterizar mi vejez, y de alguna manera constituye una pasión. Este libro parece un libro de despedida pero parece que yo no soy muy coherente conmigo mismo porque ya me había despedido antes». «Realmente mi escritura poética desde hace año se caracteriza por la contemplación de la vejez, y parece que la única sabiduría que cabe es el olvido. El balance es doloroso, y en vista de eso, la última zona de la existencia, quizá sea mejor que venga acompañada por el olvido, aunque también casi parece imposible olvidar».