El actor vasco acaba de participar en la 49.ª edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida

Juan Echanove: «La sociedad actual está acomodada y da pasos hacia atrás»

El artista acusa a los directivos de televisión de «no querer que la gente piense»

El actor Juan Echanove, durante el ensayo del monólogo «Bajo las estrellas de Mérida»

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«Después de unos años en los que no había límites en las aspiraciones de progreso de los españoles, se ha producido una vuelta atrás, hacia lo conservador y el inmovilismo». Así opina el actor Juan Echanove, quien considera que hay que luchar contra el acomodamiento en que vive la sociedad española actual. Echanove, que ha participado en Mérida en el Festival de Teatro Clásico, analiza desde su perspectiva de hombre comprometido con una ideología de izquierdas «en la que me siento muy cómodo, con todas sus contradicciones», en estos tiempos «de censura», como él mismo ha subrayado. «Me molesta esta sociedad pacata», asegura, «cómodamente instalada en la nostalgia, que da pasos hacia atrás», destaca, algo que, según el intérprete vasco, tiene su reflejo en el mundo de la cultura. «Hemos vivido una etapa en nuestro país, en los ochenta, en la que había un afán por descubrir cosas, por avanzar sin miedo, y ahora ha habido una especie de elipse y hemos vuelto otra vez al mismo punto de partida, cuando hay mucho mundo que volver a navegar, sin perder la raíz», subraya. En este retroceso, los medios de comunicación han jugado un papel decisivo, en su opinión, y gran parte de la culpa es de la televisión, que ha huido de la programación cultural para dar paso al predominio de lo superficial. «Siempre que se hace teatro en televisión miras las audiencias y ves que hay cuatro millones de espectadores, y piensas que el teatro funciona, pero los mandamases de la televisión no quieren seguir con el proyecto, porque no interesa, porque con la cultura la gente piensa». Tampoco contribuyen a que la gente se interese por lo que ocurre y se implique activamente en la búsqueda de una sociedad mejor acontecimientos como el ocurrido en la Asamblea de Madrid. «Cómo va a buscar uno en otros foros un punto donde reflexionar si de alguna manera el sentir ciudadano puede ser conculcado por dos individuos que tienen en vilo a toda una institución democrática y al futuro democrático de este país», se pregunta. Cree que habría que incluir a Eduardo Tamayo en la Historia universal de la infamia , de Jorge Luis Borges, «como un traidor de vía estrecha, bajito, feo y hortera y también al loro que lleva a su lado, un loro no parlante, que es una rara avis en el mundo de la zoología». Ambos le provocan «asco y espanto». El protagonista de Madre Gilda se exalta al hablar de estos asuntos, pero no renuncia a denunciarlos: «Yo tengo esa enfermedad, no me sé callar». Postura siempre antibelicista Su incontinencia verbal ha motivado que haya expresado públicamente su rotunda oposición a la guerra de Irak, enfrentándose a muchas voces críticas, porque piensa que las guerras, «a lo largo de toda la historia de la Humanidad, se vienen produciendo por los mismos motivos, de las mismas maneras, con las mismas palabras y son igual de devastadoras». «La causa última de los conflictos bélicos, se llamen como se llamen, santos, domésticos, tribales, de religión o de cualquier otra forma, es el botín», enfatiza. Precisamente sobre las guerras trataba el monólogo que interpretó en Mérida, pero Echanove lo llevó a escena desde el humor, porque «me niego a salir a un escenario en el que no haya por lo menos una ventana al humor, incluso en el más grande de los dramas».

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