Premio Príncipe de Asturias y candidato al Nobel, lleva ya publicadas más de cuarenta obras
El escritor Francisco Ayala cumple 98 años entre la lucidez y el compromiso
El Círculo de Bellas Artes le tributará un gran homenaje de doce horas de duración
El escritor, sociólogo y ensayista granadino Francisco Ayala
Cumple Francisco Ayala y García Duarte (Granada, 1906) noventa y ocho años en plena actividad intelectual y creativa y sin un miligramo de merma en su crítica lucidez. El planeta de las letras hispanas lo celebra rindiendo homenaje a su decano, el escritor, sociólogo y académico granadino, candidato al Nobel, premio Cervantes, Nacional de las Letras y Príncipe de Asturias, que ha brillado en todos los géneros y que ha sido un insobornable ejemplo de independencia intelectual desde que en 1925 publicara su primer título. Al borde de la muerte hace un lustro, Ayala remontó como el Ave Fénix surgiendo de su propias cenizas en los quirófanos en los que superó muy serias intervenciones. En esta resurrección física al borde del centenario ha sido crucial el papel de la hispanista Carolyn Richmond, su mujer y toda una autoridad en su obra. La pareja hubiera querido celebrar en la intimidad el cumpleaños pero el escritor y académico acudirá al homenaje de doce horas, entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche, que le rendirá el Círculo de Bellas Artes, institución que le convirtió en socio de honor, que ha lanzado y apoyado su candidatura al Nobel de Literatura y que trabaja ya en la conmemoración de su centenario. Ayala ha ironizado sobre su candidatura al Nobel, lanzada ya hace tres años y que el considera algo «accidental». «Un escritor no se hace a base de premios y homenajes, se hace a base de su obra» declaraba cuando se lanzó la propuesta. Él cree que su vida intelectual ha sido «irregular» porque irregular ha sido la época que le ha tocado vivir. También era muy consciente de la suerte que le acompañado en esta singladura intelectual de más de nueve décadas «quizá porque me he obstinado en prolongarla para seguir escribiendo y hablando públicamente a quien lo quisiera oír y sin tener relación alguna con el mundo oficial in estrictu sensu». Realizó Ayala los estudios de bachillerato en su ciudad natal. A los dieciséis años se trasladó a Madrid, y a esa edad publicó su primer artículo, una semblanza del pintor Julio Romero de Torres. En la capital estudió las carreras de Derecho y Filosofía y Letras y en 1934 obtuvo la cátedra de Derecho Político en la Universidad de la Laguna (Tenerife). Tragicomedia de un hombre de espíritu supuso el debú editorial de Ayala en el ya lejano 1925, cuando contaba apenas 19 años. Con 28 años era ya catedrático. Desde entonces no ha dejado de escribir y enseñar, alternando la docencia y las ficciones con el ensayo, y ha firmado desde manuales de sociología a estudios de teoría, crítica y análisis literario. Colaboró además con Ortega y Gasset en la Revista de Occidente desde su fundación. Se trasladó a Alemania para completar su formación y exilarse de España al término de la guerra civil. Sus años de exilio trascurrieron entre Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos, hasta que regresó silenciosamente en 1960. Hasta entonces su obra, según su propia creencia, fue omitida y tachada. «Como no pudieron machacarme físicamente, lo hicieron con mis libros» aseguraba al recibir al medalla de honor del UIMP y un año después de obtener el Príncipe de Asturias de las Letras en 1998. Lo fundamental de su obra aparece a mediados de los cuarenta, con alegatos contra el poder establecido, destilando una visión pesimista de la existencia y una crítica pertinaz contra las manifestaciones más ridículas del poder. Conjuga así una fina ironía que practica con maestría con recursos estilísticos y situaciones por lo general poco convencionales. Entre sus novelas y relatos destacan títulos como El boxeador y un ángel , Cazador en el alba , Los usurpadores , La cabeza del cordero ; entre sus ensayos, La invención del Quijote , El escritor en la sociedad de masas , La retórica del periodismo , Las plumas del fénix . Recuerdos y olvidos es el título genérico de sus memorias. Elegido miembro de la Real Academia Española en diciembre de 1983, ocupa en la docta casa el sillón Z (mayúscula), del que tomó posesión en noviembre del 84. Fernando Lázaro Carreter, director de la RAE, fallecido hace unos días, fue quien promovió su candidatura al Premio Príncipe de Asturias.