Realiza una encendida denuncia de la influencia de los intereses económicos en la prensa
Caffarel asegura que la parcialidad de RTVE está legitimada por las urnas
La directora general aboga, no obstante, por la independencia de los medios de comunicación
Carmen Caffarel en un consejo de administración de RTVE
La directora general de RTVE, Carmen Caffarel, se manifestó ayer firme defensora de una televisión pública que se legitima en el derecho universal, «que el Estado debe garantizar a todos los niveles y a todos los ciudadanos sin excepción». Al hacer una defensa de la independencia informativa marcada por su gestión, la gestora de RTVE y catedrática de Comunicación Audiovisual hizo una reflexión que ha sido después criticada desde el PP. «Es verdad que el poder político, en el espacio mediático público, puede condicionar el contenido de la información. Pero ¿Hay alguna garantía de que los contenidos no sean mediatizados en los medios de carácter privado? Ninguna, ustedes lo saben bien», dijo ante una nutrida representación de profesionales del medio, analistas, políticos y profesores universitarios. «El celo profesional, la ética periodística y la búsqueda de la objetividad de quienes en esos medios trabajan no siempre prevalece sobre intereses comerciales o sobre influencias de carácter político», prosiguió. «Es verdad que eso ocurre en todos los medios, en los de carácter público también. Pero hay una sutil, y algo más que sutil diferencia. En el medio de titularidad pública la influencia, si es que existe, está en última instancia legitimada por las urnas, y en el medio privado suele ser difusa, no reconocible, una mezcla de intereses políticos y comerciales. Son dos fuentes de legitimidad realmente existentes en las sociedades contemporáneas», argumentó. Pero antes de exponer esta argumentación, Caffarel ya había dejado claro que si bien es cierto que una radiotelevisión pública no puede ignorar la tendencia mayoritaria de una sociedad después de unas elecciones, también lo es que debe mantener una posición de autonomía, de independencia crítica -no neutralidad- para evitar convertirse en el apoyo firme al «gobierno de turno». Además, afirmó que la dependencia acrítica del poder político puede llevar a un medio público, financiado por el conjunto de la ciudadanía, a avalar la confrontación de ese poder con sentimientos socialmente mayoritarios, o desdeñar la opinión de una mayoría abrumadora de ciudadanos, tal y como ocurrió no hace tanto con la guerra de Irak o con algunas leyes educativas que están en la memoria de todos».