En «Melinda y Melinda» propone dos modos de ver el mundo: uno más amable y otro dramático

Woody Allen: «Bush es un personaje cómico con trasfondo trágico» Amenábar, Garci y Almodóvar se disputan un billete para Hollywood

El célebre director recibió anoche de manos de Almodóvar el Premio Donostia

Amenábar figura entre los candidatos para representar a España

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efe | san sebastiánefe | palma

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Woody Allen recibió ayer el Premio Donostia de manos de Amodóvar. El premio valora la calidad del excelso cineasta, poseedor de tres Óscar -que no ha querido recoger-. Woody juega con la comedia y el drama en su últ ima película, Melinda y Melinda , pero a la hora de elegir un género para las próximas elecciones norteamericanas, no lo duda: «volver a elegir a Bush sería una tragedia automática. El es un personaje con momentos cómicos, pero con un trasfondo trágico». «A Bush, si lo observas es bastante divertido y si le escuchas y le sigues te provoca carcajadas, peor es el ejemplo perfecto de un ser con momentos cómicos pero con un trasfondo trágico», señaló el cineasta neoyorquino durante la conferencia de prensa que se celebró después del pase de Melinda y Melinda , que ayer abrió, fuera de concurso, la sección oficial del festival donostiarra, que esta noche le hará entrega del premio Donostia. El de Woody Allen fue uno de los encuentros más concurridos que se recuerdan en este festival, con cientos de fans armados con cámaras y dispuestos a lo que fuera por un autógrafo. Woody no dejó de responder a todas las preguntas, aunque ante alguna cuestión sin trazas no dudó en contestar: «el contenido de su observación me parece un poco bizarro, y eso es decir poco». Se pasó la mayor parte del tiempo con la cabeza gacha e hizo las delicias de los allí presentes dejando salir, en más de una ocasión, su vis cómica, como cuando le preguntaron si tocar el clarinete le ha facilitado la seducción de mujeres, como le pasa al pianista de la película. «A mí nunca me ha funcionado. El piano tiene eso de tocarlo con un cigarrillo en la boca que le da un aspecto romántico, pero los instrumentos de viento hinchan las mejillas al tocarlos y, desde luego, no tienen el mismo efecto», respondió Allen, quien confesó que había elegido presentar, por primera vez, su película en el festival donostiarra para «dar gracias al pueblo y al público español, que siempre ha apoyado mis filmes. Y por la tentación irresistible que para mí y mi familia supone pasar unos días en San Sebastián». Si en Melinda y Melinda , Allen propone dos modos de ver el mundo: el cómico y el dramático, el cineasta tiene claro que en la realidad, el estado actual del mundo es «una tragedia». «Yo -dice- siempre veo el vaso vacío del todo».

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