«El mundo va hacia adelante, aunque a veces haya saltos en el vacío»
-¿Cuál será la participación del Cervantes en el IV centenario del Quijote? -Colaboraremos de manera activa en todos los países en los que estamos presentes a través de la proyección de películas, celebración de conferencias, exposiciones de grandes artistas y un largo etcétera. -El mes próximo recibirá el premio Fernández Latorre por el artículo «Atocha», que escribió con motivo del atentado del 11 de marzo. -Es un gran premio para mi. La Voz de Galicia es como mi libro de familia. La vida de mis padres, de mis abuelos, toda está recogida en sus páginas. Todos los acontecimientos de mi vida están reflejados en este periódico, y yo he escrito en él desde apenas los trece años. Se trata de un premio que me habría gustado tener desde siempre porque se trata del reconocimiento de los míos. A veces tu propia región tarda en reconocer tu labor. -¿Qué supuso ese artículo? -Yo siempre he utilizado mucho esas líneas de trenes. Lo que traté de hacer en el artículo fue imaginar los rostros de mis compañeros de viaje, imaginé lo que ellos mismos pensaban segundos antes de la masacre, como si fuera uno de aquellos ángeles de Cielo sobre Berlín , la película de Wenders. me imaginé a mí mismo haciendo de Peter Falk, haciendo de compañero, de ángel caído. -¿Qué ha pasado después? -Lo que quise expresar con Atocha es que hay un lugar para la memoria y el recuerdo. Las vidas de todos los que murieron no fueron vanas. Dentro del horror hubo algo bueno. La idea de los emigrantes ha mejorado mucho desde entonces. Los ecuatorianos, rumanos, polacos que murieron lo hicieron de la misma manera que el resto. Es triste, pero es la pequeña satisfacción que nos queda. -Decía el viernes Luis Mateo Díez que nos hemos acostumbrado a la tragedia. -En cierto modo. No es que haya más violencia que en otras épocas, lo que ocurre es que antes lo veía menos gente. Pero el mundo va hacia delante, aunque haya saltos en el vacío. Soy un pesimista positivo y creo que la vida tiene más cosas buenas que malas. Siempre vale la pena.