«Cabaret» regresa a Berlín a un local exacto al que inspiró la película
El musical Cabaret regresó a sus orígenes y entonó el legendario Willkommen, Bienvenue, Welcome desde un pequeño local de Berlín, réplica del que inspiró a Christopher Isherwood para su recreación de la Alemania tolerante y liberal que sucumbió al nazismo. El «Bar Jeder Vernunft», un teatro de formato más cercano al cabaret de los años 20 que a Broadway, se convirtió anoche en el «Kit Kat Club» descrito por Isherwood en «Goodbye to Berlin!», el local que daba la bienvenida al extranjero, símbolo de la Alemania de entreguerras inconsciente a la gestación del Tercer Reich. Sobre su reducido escenario discurre tanto el tren en que llega a la capital alemana el fascinado Clifford Bradshaw -alter ego del escritor-, como la Sally Bowles que personificó en la gran pantalla Liza Minnelli, con su Mein Herr . Ahí cobra vida también Fraeulein Schneider, la casera de la pensión, que en el filme es un elemento secundario, pero que en el musical berlinés adquiere dimensión de protagonista, interpretado por Angela Winkler, la actriz de El honor perdido de Katharina Blum y El tambor de hojalata . A director Vicent Paterson, responsable de las coreografías de «Dancer in the Dark», de Lars von Trier, y de sonados vídeoclips de Madonna y Michael Jackson, le corresponde el desafío de hacer desfilar el archiconocido repertorio de Cabaret sin tratar de medirse con la película realizada en 1972 por Bob Fosse. La comparación era inevitable, máxime teniendo en cuenta que el estreno de Berlín contó como invitado con Joel Grey, el maestro de ceremonias que cantó el Willkommen ...