La «performance» es obra de Oskar Ranz y Carlos de la Varga
Tráfico de Arte presenta un DVD sobre la experiencia «Bitter»
Los autores del experimento que tuvo lugar en la galería Tráfico de Arte
Las noches del otoño llegan inesperadamente, sin anunciarse. Las automáticas lumi narias ciudadanas se enfrentan con valentía a l a súbita oscuridad y alumbran el camino a unos peatones que con los primeros fríos unas veces saben donde van y otras, simplemente, se dejan seducir por el brillo de los anuncios de neón. Hace unos días, a las ocho, para la grey intelectual, había una cita ineludible en la galería Tráfico de Arte, se presentaba a bombo y platillo (nunca mejor dicho) un video realizado en el transcurso de la performance Bitter , del ilustre pintor Oskar Ranz y del esforzado galerista Carlos de la Varga, que se celebró cuando los días eran más largos, allá por el prólogo del verano, en la desde entonces mártir, sala exposiciones de la Escuela de Artes y Oficios de la capital del Viejo Reino (León, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia). Bitter fue un experimento con gaseosa, o con soda que dicen los americanos. Se trataba de pintar con Bitter Kas, bebida de jubilados, adolescentes y convalecientes de graves dolencias, las paredes de la sala de exposiciones, en una enconada lucha cuerpo a cuerpo entre los dos artistas invitados, Oskar y Carlos, y las albas paredes del recinto. Lucha feroz y apasionada que quedó en nada, como decíamos en un experimento con gaseosa. El bitter con soda manchó totalmente las paredes sin llegar en ningún momento a teñirlas de color y los artistas, jadeantes después del titánico esfuerzo, contemplaron entre los restos abandonados de la batalla, botellas y botes de bitter, cinta adhesi va, plás ticos chorreantes y dos chaquetas bermejas empapadas, lo inútil de sus esfuerzos. De fondo durante todo el evento, la música machacona y rural de los Derrocktados, un grupo roquero del Bercianos del Real Camino, que con más ilusión que otra cosa, pusieron la banda sonora del espectáculo. Pues bien, con semejantes mimbres se ha hecho una cesta en forma de muy moderno y digital DVD, en el que con imágenes de Vicente García Pérez y Abel Morán Rodríguez y realización de Juárez&Palmero, se muestra con exactitud en toda su miseria la desafortunada acción. No hay duda de que para ser artista la principal premisa es que el implicado crea a ojos cerrados en lo que hace. Creemos que Ranz y de la Varga han comulgado consigo mismos y han contemplado Bitter con los ojos cerrados. No se puede por menos de sugerirles que cuando los experimentos se han hecho con gaseosa lo mejor es olvidarlos.