El pintor segoviano Alberto Reguera expone en la sala Lucio Muñoz

El artista leonés Karlos Viuda posa junto a su obra

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Marcelino Cuevas
León

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Texto A la sala de exposiciones Lucio Muñoz, de la Delegación de la Junta de Castilla y León, ha llegado una nueva estrella de la Constelación Arte. El pintor Alberto Reguera (Segovia, 1961) invita al espectador de la muestra a una visita a su espacio personal, a sus paisajes abstractos. La exposición se ha estructurado en dos partes, una retrospectiva que pertenece a obras pintadas en los años ochenta y la primera mitad de la década de los noventa y otra que presenta la evolución actual del artista. Concretamente en esta exposición predominan los cuadros de los últimos dos años. «En ellos -dice el pintor- se puede apreciar mi evolución hacia unos acabados muy aterciopelados, con texturas muy metálicas. Se ve claramente el momento en el que tenía una obsesión por la mezcla entre la abstracción y el paisaje. Incluso hay algunos cuadros que se pudieron ver en una exposición que organizó Marín Medina, en la que estaban Vicente Blanco, Salvador Cidrás y otros de soportes muy del arte contemporáneo. En ella se me incluía con pintores que hablaban de espacios de frontera en el sentido de que no se perciben en sus trabajos los límites entre la abstracción y la figuración». La exposición se compone de 33 cuadros realizados con acrílico y pigmento natural, en un reflejo del tratamiento de la pintura sobre la pintura, de las veladuras, los blancos puros y los gélidos azules de plata. Comenta el artista que «la pintura tiene cabida en el mundo del pensamiento contemporáneo. No es algo, como algunos pretenden, obsoleto y decimonónico. Si hoy vas a los grandes centros artísticos de Nueva York, París o Ámsterdam, percibes que la pintura vuelve con muchísima fuerza. Pero tiene que ser una pintura con impacto, que tenga gran intensidad, que compita bien con todo lo nuevo que se está mostrando, que tenga imágenes potentes pero que, además, tenga algo dentro, que no esté formada solamente por manchas de color. Yo creo que ahí ha estado el problema de la pintura, en su falta de contenido, y de ahí ha venido la confusión. Muchos pintores se han limitado a decorar, se han auto complacido en ese oficio rancio de poner colores, la pintura tiene que tener claro un proyecto, tiene que incluir un contenido». A Alberto Reguera le interesa especialmente la luz de lo que está debajo, «ese color que casi no se ve pero que va a determinar el clima del cuadro», y explica así el momento actual de su pintura, «yo soy fundamentalmente un pintor abstracto que pinta cuadros que a la vez son objetos. En ellos se vislumbran unos horizontes que nos hacen ver que el paisaje está muy presente. Sin duda acaba ganando la abstracción porque mi concepción del arte siempre ha sido ir hacia ella. Al contrario de lo que piensa mucha gente creo que en el abstracto hay infinitos caminos, muchísimas posibilidades aún por explorar, trabajas el espacio, se pueden crear escenarios que tengan profundidad, donde los pigmentos estén flotando hacia el ojo del espectador. Mi lenguaje personal está ahora muy cerca de lo cósmico». Alberto Reguera recibió el Premio de la Academia de Bellas Artes de París y en 2001 logró el galardón Ojo Crítico. Lugar: Delegación de la Junta. Hora: De 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00 de lunes a viernes. Sábados de 12.00 a 14.00.

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