Su laicismo se basó en la neutralidad de la escuela en lo político, lo religioso y lo filosófico

Los institucionistas del XIX idearon una España regional descentralizada Arrancar al obrero de las tabernas y de la revolución

Suárez Cortina clausura el congreso sobre «Los Sierra Pambley y su tiempo» en León

León

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Los institucionistas fueron defensores de la descentralización, pero no del federalismo, puesto que concibieron una especie de «Estado regional», según defendió ayer el profesor Manuel Suárez Cortina en la conferencia de clausura del congreso de historia sobre Los Sierra Pambley y su tiempo organizado por la Universidad de León y la Fundación Sierra Pambley. El modelo de España regional sería, de esta forma, la contribución de los diversos pueblos con sus culturas y sus patrimonios culturales a ese estado unitario en el cual la autonomía municipal también fundamental del cuerpo social. Los institucionistas, que no eran un núcleo homogéneo ni uniforme, defendieron también la concepción del régimen foral del País Vasco, hecho este que en palabras de Suárez Cortina «ha sido manipulado en la intepretación que hace el nacionalismo vasco». Estas particularidades jurídicas que expresan la «naturaleza diversa de España ni eran carlistas, ni eran nacionalistas, fueron también pensadas desde el liberalismo», afirmó Cortina. En su conferencia sobre E l institucionismo y la cultura política liberaldemócrata en la España de fin de siglo el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Cantabria señaló que el armonicismo fue uno de los ejes del pensamiento de aquellos intelectuales que al abordar la cuestión social se dan cuenta de la necesidad de reformas económicas como la creación de impuesto sobre la renta de las personas físicas para financiar el sistema educativo que, a su vez, era instrumento de emancipación y la clave en la difusión entre la clase trabajadora de las ideas de evolución frente a revolución. «Estos son los orígenes de Estado del bienestar», precisó Cortina. La defensa de una enseñanza primaria obligatoria pública y gratuita fue otra de las aspiraciones de los institucionistas que insistieron siempre en la neutralidad de la escuela tanto en lo político, como en lo religioso y lo filosófico. Esa neutralidad, afirmó el conferenciante, se asienta en la libertad de conciencia, lo que generó varios tipos de «laicismo» en el grupo. Las ideas reformistas de los institucionistas y reformistas del siglo XIX, entre los que se encuentran leoneses destacados como Gumersindo de Azcárate, Segundo Sierra-Pambley y su sobrino Francisco Fernández-Blanco y Sierra Pambley o Fernando de Castro, estuvieron basadas en el principio de libertad de conciencia, armonía y esfuerzo individual y meritocrático, así como de solidaridad generacional, intelectual y económica y financiera. Su idea solidaria del papel de la educación tiene como fin último «arrancar al obrero de las tabernas y de la revolución para que no maltrate a su su mujer y entienda que le conviene más evolucionar, para que aprenda a negociar y a pactar», precisó Cortina. En la sesión de ayer participó el secretario de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, José García Velasco, quien abordó la figura del fundador de la Institución Libre de Enseñanza en la tradición liberal.

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