«Ya pueden ir abriendo bien los ojos», advierte a las democracias el Premio Cervantes abulense

Jiménez Lozano: «Nuestra cultura está cada día más cerca del Holocausto»

El autor publicará en otoño una novela, un libro de cuentos y una narración cervantina

El escritor abulense, durante la entrevista

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Carmen Sigüenza - madrid
León

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Cuando todavía están vivos los ecos de su poemario Elogios y celebraciones , publicado la pasada primavera, el escritor abulense José Jiménez Lozano está a punto de entregar a sus fieles lectores un libro de cuentos, una novela, otro volumen con sus diarios y una narración cervantina. Una intensa actividad creadora con la que este escritor parece querer mitigar su pésima visión de la actualidad: «Hoy nuestra cultura está cada día más cerca del Holocausto», asegura el premio Cervantes en una entrevista. José Jiménez Lozano, a sus 75 años cumplidos y con una prolija carrera literaria que suma ya dos décadas porque empezó tarde -ya que antes lo dio todo en el periodismo, llegando a ser subdirector de El Norte de Castilla - tiene casi todos los premios que se pueden recibir en este país, y al Cervantes suma el Nacional de las Letras, el Nacional de la Crítica, y el de las Letras de Castilla y León, entre otros. Humilde y trabajador Pero todos estos reconocimientos no han alimentado nunca una falsa vanidad, y hoy es uno de los escritores que más apartados están de cenáculos y presentaciones, fiel a sí mismo, rebelde, experto en mística, amante de la cultura clásica y con una preocupación constante: el ser humano y las pequeñas cosas. «Estamos en un mal momento, se pisan todos los valores. Se trata mal a todo el mundo. Estamos en un plano muy profundo del Holocausto, y las democracias ya pueden abrir los ojos porque están cogiendo tics o manías que son muy sospechosas», explica, al tiempo que alerta el autor de La boda de Angela . Jiménez Lozano afirma que este declive social comenzó en el periodo de entreguerras, «cuando el hombre estaba muy desmoralizado y triunfaron los ismos artísticos, las vanguardias, que muchas de ellas fueron una canallada. Se empezó a despreciar el rostro humano y apareció un mundo de fealdad, de geometría, de burrez, que llega hasta hoy, algo muy preocupante», añade. Reconocimiento de lo humano Más enfadado que nunca y con ganas de atizar a diestro y siniestro con sus argumentos, este hombre pacífico, pero muy apasionado en su discurso, recalca que vivimos momentos de confusión porque la cabeza no está ordenada. «Está desierta. Nos tenemos que dar cuenta que somos hombres, y con eso sería suficiente», subraya. Y para ser hombres, la cultura es una buena herramienta, aunque el autor de El grano de maíz rojo , que vive apartado de todo bullicio, en un pueblo cerca de Valladolid -«amurallado», aclara-, explica que la cultura no está para hacernos mejores, «para eso están las éticas y las religiones»; pero, aclara, que «la cultura da una sensibilidad que hace que sea más difícil ser malo». «La cultura es algo muy serio, es asumir los treinta y tantos siglos del hombre sobre la tierra. Es enfrentarse a los problemas de la existencia, es el conocimiento del mundo; en realidad es ser individuo», argumenta. Todos estos argumentos Jiménez Lozano los plasma, de alguna manera, en los múltiples personajes de sus novelas o relatos, y en su mirada poética, aunque siempre con ironía y con una constante crítica a la prisa y a la banalidad. «Si todo es banal aparece la muerte», añade el escritor nacido en la localidad abulense de Langa. Y así, la naturaleza, las amistades, la melancolía y las celebraciones estarán en la nueva colección de cuentos, que con el nombre de El ajuar de mamá , aparecerá en los próximos meses; en su nueva novela, Agua de noria , y en la narración cervantina que se llamará Las gallinas del licenciado , y que cerrará su personal homenaje a su tan admirado Cervantes; objeto de tantos recuerdos y celebraciones durante este año con ocasión del cuarto centenario del Quijote.

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