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«León recoge glorias falsas porque no sabe reconocer las propias»
Juan Ignacio Ferreras, prologuista de la última edición de «La Pícara Justina», que hoy se presenta en el Club de Prensa, desmonta los mitos de la obra y los del presente de León
Juan Ignacio Ferreras en el palacio de Canedo
Hoy se presenta en el Club de Prensa la edición de La Pícara Justina de la editorial Lobo Sapiens, prologada por Juan Ignacio Ferreras y con notas y transcripciones de Antonio Rey Hazas. Se trata de la edición definitiva de la obra de Francisco de Úbeda. En esta entrevista, Ferreras, doctor por la Sorbona de París y por la Universidad Complutense de Madrid, descubre algunos de los secretos de la obra y critica la sociedad leonesa desde la lucidez. Poeta, novelista y ensayista, de su numerosa obra cabe destacar: Historia de la literatura en el siglo XIX, una versión crítica del Quijote , La gran parodia , La novela de ciencia-ficción y España contra la modernidad . Como novelista es autor, entre otras obras, de La santa congregación de la inocencia y La gran necrópolis . -¿Qué ofrece esta nueva edición de «La Pícara Justina»? -Se trata de la primera edición seria desde el punto de vista literario. Es la más fundamental que existe porque es el mejor texto, el más limpio. Puede considerarse una obra definitiva porque marcará un antes y un después y desde el punto de vista material no se puede mejorar. -¿Qué aporta este libro a la literatura de su época? -Muy poco. Mire, en aquella época estamos asistiendo ya a la llegada de Cervantes. La novela española está descubriendo al personaje moderno. Sin embargo, La Pícara no supo crear un personaje. Justina no es pícara, sino un elemento del que se sirve el autor para actuar como su portavoz. El pícaro es alguien desgarrado que se ve obligado a luchar por su vida. Sin embargo, la obra de Úbeda es un conjunto de triquiñuelas que usa el autor aprovechándose del éxito de Guzmán de Alfarache , que era el best seller de la época. -¿Cuál es, pues, el valor de la obra? -Se trata de un monumento del lenguaje, pero, sin duda no ha tenido influencia en la novela posterior. -¿Cuáles eran las intenciones del autor al escribir «La Pícara Justina»? -Se trata de un libro burlesco escrito por un escritor chocarrero para hacer reír a su rey. Recoge un viaje y se burla, eso sí, finamente, de todo. -¿De León? -Si, porque no es una obra leonesa. Lo que hace es tomar el pelo a León, con lo que no se entiende que la ciudad le haya dedicado una plaza. Es grotesco que los leoneses, teniendo algo a lo que agarrarse, lo hagan a una obra que se burla de la ciudad. Es una vergüenza que un gran rey como Alfonso IX, que fundó la Universidad de Salamanca, esté relegado en un calle pequeña. León recoge glorias falsas porque no sabe reconocer las propias. -¿Quién es el culpable? -León ha perdido porque la unión con Castilla ha sido un desastre y porque su reino fue borrado del mapa pero, ya que ha habido traidores como Martín Villa -ya saben que dicen que León es el lugar donde más traidores nacen-, la ciudad debería saber defenderse desde el punto de vista cultural mediante iniciativas como la atracción de gente dispuesta a trabajar. Sin embargo, todo se mueve en sentido contrario. -¿Puede poner un ejemplo? -Hace dos años propuse al rector de la Universidad el montaje de un centro de novela española. Estaba dispuesto a donar mi biblioteca, con cerca de cinco mil tomos de literatura de los siglos XVIII y XIX. Se trataba de un gran proyecto caracterizado por una biblioteca consultiva, un boletín de historia de la novela, cursos especiales, en fin, un foco cultural que se convertiría en un gran foco de creación cultural. Pues bien, después de mi entrevista con el rector y tras enviarles un proyecto se me contestó que no estaban interesados porque en la Universidad de León no se estudiaba la novela del XIX. Eso es jugar a la incultura. Yo lo siento por los leoneses, pero si tuviera que enviar a un hijo a la Universidad, le mandaría a la de Oviedo o Valladolid, la de León no tiene ninguna influencia. -¿Hay tiempo de cambiar? -Yo soy un voluntarista y creo que siempre hay tiempo para cambiar. Todo se puede sustituir, lo que ocurre es que León parece quedarse fuera de las corrientes culturales y yo, después de todo este tiempo, ya estoy escaldado. También se rechazó la biblioteca de Panero, que terminó en Sevilla. Imagínese. Se rechaza porque sí, sin explicaciones. Hace falta más inteligencia. Hora: 20.00. Lugar: Gran Vía de San Marcos, 8.