Temas de Shostakovich servirán de hilo conductor para el concierto de hoy en el Auditorio
La Real Filharmonía de Galicia pone música al filme «La nueva Babilonia»
Se trata de una fascinante película sobre la comuna de París realizada por Grigori Kosintsev
Imagen de un concierto ofrecido por la Real Filharmonía en Santiago de Compostela
Un excelente experimento es el que hoy nos ofrece Caixa Galicia con el patrocinio de este singular concierto, y sin duda una doble oportunidad de ver y oír una de las mejores películas rusas del periodo de entreguerras, La nueva Babilonia , realizada por el director ruso Grigory Kosintsev a la que un joven de 23 años llamado Dimitri Shostakovich puso música. La misma música que esta noche, a las 20.30 horas, en el Auditorio Ciudad de León, podremos escuchar gracias a la Real Filharmonía de Galicia a las ordenes de Melanie Thiebaut. Por segunda vez en este curso nos visita la excelente formación gallega, ahora a las ordenes de una prestigiosa directora para tratar de contarnos con imágenes y música una historia eterna pero siempre nueva. Por las fechas en que escribía la música de La chinche , Shostakovich compuso su primera música cinematográfica, concretamente para La nueva Babilonia , película rodada con las técnicas del cine mudo. Aquí se inició su colaboración, que duraría varios años, con los prominentes realizadores Grigori Kosintsev y Leonid Trauberg, poco mayores que él. Eran los últimos años de la producción de películas mudas de los estudios Sovkino de Leningrado, en los que trabajaban muchos y destacados realizadores y actores. El director artístico de los estudios, Adrian I'iotrovski, concibió la idea de sustituir al pianista que acompañaba a las películas mudas por una orquesta sinfónica que durante la proyección cinematográfica interpretaría una música expresamente compuesta para la ocasión. En 1928 se abordó la filmación de tres películas que contarían con una música de fondo específicamente escrita para ellas. Eran La nueva Babilonia , El pico de oro y Los restos del Imperio . Se encargó a Shostakovich la música de la primera película. El encargo le interesó de inmediato, pero antes de dar su consentimiento definitivo quería ver las escenas ya rodadas para familiarizarse con las características de la película. Dos amantes en París Se trataba de la trágica historia de dos amantes: Luisa, vendedora del comercio La nueva Babilonia , de París, y el soldado Jean; los dos tomaron parte en los acontecimientos de la comuna de París, aunque lo hicieron desde distintos lados de la barricada. Años después escribía Kosintsev: «Shostakovich se presentó en los estudios invitado por nosotros. Tenía un rostro casi infantil y se vestía como no solían hacerlo los artistas de entonces: llevaba un chal de seda blanco y un sombrero flexible gris y traía bajo el brazo una gran cartera de cuero. Los siguientes encuentros tuvieron lugar en su casa. La habitación estaba amueblada sencillamente, había una estantería con libros, fundamentalmente clásicos rusos. Hablaba con frases cortas, tartamudeaba ligeramente y citaba frecuentemente de memoria a Chéjov y a Gogol, con cuyo dominio del idioma disfrutaba: «¡Qué bien está expresado esto!»» decía. En cuanto vio algunas partes de la película y se hizo con el guión, Shostakovich se puso a trabajar. La música que compuso no tenía carácter de unitaria; junto a pasajes que recuerdan otras de sus sinfonías posteriores, incluyó piezas de galop y de cancán. La melodía de La marsellesa se convirtió en una paráfrasis del cancán de Orfeo en Los infiernos de Jacques Offenbach. El resultado fue una partitura enorme, de no fácil ejecución, una especie de «sinfonía cinematográfica» en la que el compositor no puso sólo mucho entusiasmo y sentimiento, sino también toda la experiencia que había adquirido con sus dos sinfonías y con la ópera La chinche . Como siempre, llamaron la atención la facilidad y rapidez con que trabajaba el maestro; a principios de febrero, es decir, a los dos meses de comenzada, la composición musical ya estaba terminada. Hora: 20.30. Lugar: Auditorio Ciudad de León. Entradas: 18 y 12 euros.