La rehabilitación del inmueble concluirá en seis meses y comenzará entonces la musealización
El viejo convento de Mansilla abrirá en un año como Museo Etnográfico
Mostrará de forma permanente 700 de las 3.500 piezas que hoy se apilan en el Edificio Fierro
El viejo convento de San Agustín de Mansilla de las Mulas abrirá sus puertas como Museo Etnográfico Provincial la próxima primavera, si se respetan los plazos que maneja la Diputación. Los fondos que desde hace años se apilan en los sótanos del Instituto Leonés de Cultura tendrán al fin un espacio acorde con su volumen. Más de 3.500 piezas -reunidas a partir de la colección donada en 1971 por el médico maragato Julio Carro- que resumen la historia de esta provincia, de las que al menos 700 se mostrarán al público de forma permanente. La rehabilitación del edificio del siglo XVI estará concluida a finales de este año. A continuación, se llevará a cabo la muselización, siguiendo las directrices del arqueólogo y funcionario de la Diputación Jesús Celis. Transformar el antiguo convento de San Agustín -una auténtica ruina- en un museo en el plazo de quince meses le costará a la Diputación más de cuatro millones de euros -a través de dos anualidades del Programa Operativo Local-. Aparte de restaurar los vestigios del monasterio, habrá un edificio de nueva planta, obra del arquitecto Mariano Díez Saenz de Miera, de más de 4.400 metros cuadrados de superficie útil. Un edificio diseñado para adaptarse a los restos arqueológicos del antiguo convento y que se articula en un espacio de planta de tendencia cuadrangular con patio central cerrado, planta baja y dos pisos, con un amplio sótano almacén y con un monumental vestíbulo que da paso a una gran estancia, la antigua iglesia y a la antigua capilla funeraria de los señores de Villafañe. Hace tres años la Diputación tomó la decisión de buscar un nuevo destino al rico patrimonio etnográfico que se encuentra sepultado en el edificio Fierro. Una valiosa y amplia colección que sigue siendo la gran desconocida por los leoneses. Pese a que las piezas de Julio Carro fueron el germen del museo en los setenta, no se muestran al público hasta 1996, dos años después de la creación del Instituto Leonés de Cultura, cuando se decide abrir una exhibición permanente de una parte de los fondos etnográficos en un «almacén visitable». Todos los datos apuntan a que el monasterio de San Agustín data del año 1500, fundado por los almirantes de Castilla, familia noble seguidora primero de los Trastamara y beneficiaria de los Reyes Católicos. De la organización espacial interna del viejo convento sólo se dispone de los restos arqueológicos y, en pie todavía, la capilla de los Villafañe, donde parece que estuvo enterrado Fernando de Acuña, señor entre otros lugares de Villafañe. En 1788 el convento llegó a albergar una cátedra de Gramática y de Filosofía, Teología y Latín, financiadas por las cofradías mansillesas de San Adrián y San Blas, además de aglutinar varias capellanías y un archivo. En ese momento el convento tenía seis frailes. Está documentado que el monasterio se arruinó durante la Guerra de Independencia tras sufrir un incendio atribuido a los franceses. ?s un lugar cargado de leyenda y de historias. Un monumento emblemático de Mansilla de las Mulas. Sin embargo, del antiguo convento de San Agustín sólo se conserva la fachada de la crujía principal, con cimentación de sillería y alzado de fábrica de tapia. Se conserva también una puerta de arco conopial, los restos de los muros del interior y los solados de canto que han aparecido en una limpieza arqueológica. La iglesia, hoy destruida, contenía la Capilla de los Villafañe, que podría haber albergado también el presbiterio. Es una construcción de piedra de unos 50 metros cuadrados de superficie, de estilo plateresco, atribuida a Juan de Badajoz el Joven. La fachada principal es de tapial con portada del Renacimiento temprano. Presenta una bella puerta principal.