El protagonista está inspirado en un periodista del Diario de León
Mateo Díez reedita «Las estaciones provinciales», su primera novela
El libro apareció en 1982, muchos años después de estar escrito y guardado en un cajón
Hace 24 años veía la luz la primera novela de Luis Mateo Díez. El escritor leonés ya había publicado por entonces un libro de cuentos - Memorial de hierbas (1973)- y durante años había guardado en un cajón Las estaciones provinciales, que finalmente llegaba a los lectores en 1982. Ahora, la editorial Alfaguara reedita aquel libro, cuyo protagonista (Marcos Parra) era un periodista del Vespertino -al que algunos creyeron reconocer entre la plantilla del Diario de León-, que marcaría la trayectoria de uno de los escritores más brillantes en lengua castellana, creador de un espacio mágico llamado Celama. En el prólogo de la nueva edición el académico leonés escribe: «No sé hasta qué punto con Las estaciones provinciales el escritor paciente y secreto que yo era, muy ambicioso en sus retos y absolutamente indolente para el destino de los mismos, intentó no sólo vivir escribiendo la novela, sino también volver a hacerlo. Recuperar unas vidas, inventándolas por supuesto, en el tiempo que les correspondía y en el escenario donde habían discurrido: una ciudad de provincias en la España de los años cincuenta». El lector que descubra por primera vez Las estaciones provinciales se llevará sin duda una gran sorpresa. No es, ni mucho menos, una novela iniciática. Prácticamente todos los ingredientes del gran novelista leonés están contenidos en este libro, por el que transitan esos personajes peculiares que acuden a la llamada de un destino irrevocable. Porque, como reconoce Luis Mateo Díez, Marcos Parra es «un perdedor» o «un héroe del fracaso, como me gusta denominar a mis personajes». El paso del tiempo permite además al lector leonés descubrir con nostalgia una ciudad que ya no existe más que en la memoria: «Por Ordoño II los luminosos parpadeaban inundando la acera con el verdor mojado de su siembra artificial. En el Azul anunciaban La Leona de Castilla. El tropel juvenil del paseo nocturno, ida y vuelta en ronda monótona con el saludo mil veces repetido, se disgregaba ya, como si una voz de mando hubiera ordenado romper filas....». Los protagonistas de Las estaciones provinciales aparecen indefensos en la nada de una ciudad sórdida e impredecible. Y la trama no puede ser más «adictiva»: una historia de amor, unos escenarios cercanos que sabe transformar en míticos y un personaje dispuesto a luchar contra el fraude y la corrupción.