El hallazgo de una pieza de armadura propia de los soldados de Dacia corrobora la hipótesis
León contó con soldados de la frontera septentrional del Imperio
El Congreso comenzó ayer en el salón de actos de la facultad de Ingeniería
Dos comunicaciones acerca de los últimos hallazgos arquelógicos en León abrieron ayer el vigésimo congreso de Frontera Romana, que ayer albergó la facultad de Ingeniería. La primera de ellas, realizada por Joaquín Aurrecoechea, Victorino García Marcos, Ángel Morillo y Carlos Fernández Ibañez, vino a demostrar la presencia de tropas de la frontera septentrional del Imperio en el campamento de la Legio VII. A esta conclusión se ha llegado después del estudio de uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años. Se trata de un protector laminado de brazo que el arqueólogo municipal encontró en los restos de Santa Marina. Es una pieza de gran valor por cuanto que la documentación que existe en torno a estos defensores corporales es muy escasa y, además, no existe en todo el mundo ningún objeto completo. Fernández Ibáñez destacó que este elemento comenzó a usarse en las guerras de Dacia, en el norte del limes. Además, se trata del primer caso conocido en el que el protector se alarga con el objeto de mantener a cubierto la mano. Según los profesores que han realizado la investigación, la pieza es un hallazgo único en la península ibérica y el más moderno entre los conocidos en Europa, puesto que data del III d. C. Su presencia en León constata de manera clara la presencia en el campamento de León de soldados que se trasladaron al campamento de la Legio VII Gemina desde la frontera septentrional de Europa. Asimismo, el hecho de que el protector no se reutilizara (estaba fabricado en hierro, metal muy valioso y escaso) hace pensar a los arqueólogos que el campamento se abandonó de manera precipitada. Durante la sesión de la tarde, le tocó el turno a los arqueólogos Victorino García Marcos y Ángel Morillo, que disertaron acerca de los descubrimientos de los últimos años en las excavaciones de los campamentos romanos de León (dos de la Legio VI Victrix y el de la Legio VII Gemina). La comunicación hizo especial hincapié en la planta del primero de estos fuertes -aún por definir-, así como en el descubrimiento de la porta principalis sinistra. Victorino García Marcos describió la localización de los restos de un nuevo asentamiento (un vicus) a dos kilómetros al suroeste del campamento, que debió de desempeñar un papel de encrucijada de los itinerarios