La obra ganadora describe con mirada ácida el Madrid del siglo XVII
Santiago Martín Bermúdez gana el Nacional de Dramaturgia
El escritor se adjudica el premio con la obra «Las gradas de San Felipe y empeño de la lealtad»
Imagen de Santiago Martín Bermúdez, tras conocer el fallo
Santiago Martín Bermúdez se ha adjudicado el Premio Nacional de Literatura Dramática, galardón dotado con 15.000 euros que concede anualmente el Ministerio de Cultura a la mejor pieza teatral del 'curso'. Lo obtuvo gracias una obra en la que el dramaturgo habla de la España de hoy remontándose a la del Siglo de Oro: Las gradas de San Felipe y empeño de la lealtad . «Transcurre en la misma España del Capitán Alatriste de Pérez Reverte», dice para situar al espectador este veterano, premiado y poco conocido autor de una docena de dramas. A su juicio la escena española no está en su mejor momento, pero tampoco en el peor. «No debemos ser catastrofista, a pesar de que hay cierta tendencia hacia un teatro anoréxico» lamenta. La obra ganadora «se desarrolla en el siglo XVII y es, en buena medida, un callejero del Madrid de aquella época, con muchas aventuras y una visón muy ácida y muy crítica de la época trufada de humor. Hay dos tramas paralelas que confluyen y un montón de personajes, lo que dificulta sin duda su estreno» explica Bermúdez, que publicó Las gradas de San Felipe gracias a la Asociación de Autores de Teatro y a la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid. «Como Pérez Reverte, soy un enamorado de la literatura del XVII» dice. «Una de las maneras de denunciar lo que no gusta de tu tiempo es criticar las imágenes de pasado. En este caso mediante el humor o la aventura» explica este Madrileño de Lavapiés, nacido en 1947. Obra dramatúrgica Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología Martín Bermúdez es un veterano de la escena y un profesional de la función pública, además de traductor, crítico musical y editor de la revista musical Scherzo , es autor de ensayos sobre Stravinsky, Gershwin, Britten o Richard Strauss. Formó parte del grupo de teatro independiente Los Goliardos en los 60 y 70 y en la actualidad es secretario general de la Asociación de Autores de Teatro. Había recibido premios como el Lope de Vega en 1994 o el Enrique Llovet en 2001. Fue finalista del Nacional de Teatro en 1996 con su obra Penas de amor prohibido . En sus años mozos escribió «un puñado de obras horribles de las que me arrepiento».