Felipe Fernández Ramos afirma que la escolanía canta mal y le desea lo mejor si decide irse
Los Pueri Cantores dejan la Catedral tras ser humillados públicamente
La presidenta de la coral denuncia que el deán les amonestó en plena misa dominical «Los niños cant
Romualdo Barrera, director del coro de Pueri Cantores, junto a algunos de los niños que lo integran
La presidenta de la escolanía de Puericantores Catedral de León, María Dolores Otero, y el director de la misma, Romualdo Barrera, en nombre de los padres de los niños cantores, manifestaron ayer que su colaboración con el Cabildo en el canto de la misa dominical de los últimos domingos de mes se ha roto indefinidamente, debido a considerarse «humillados públicamente» en la misa de las doce del pasado domingo, por el oficiante de la misma y deán de la catedral, Felipe Fernández Ramos. Según la presidenta, los hechos ocurrieron durante la celebración de la misa, en la que la coral comenzó a cantar tras una confusión en la lectura del salmo por parte del oficiante. «Ante el silencio prolongado que se produjo, la escolanía inició su canto con el fin de mitigar ese lapsus, hasta que se pudo continuar dicha lectura y proseguir con la misa», añade Otero. Los cánticos de la escolanía «molestaron», en versión de los afectados, al deán, quien en el momento de la homilía y ante cientos de personas pidió disculpas por «lo mal que lo estaban haciendo». Según Otero, Fernández Ramos dijo textualmente: «Debo pedir disculpas a los asistentes por algunos fallos que se observan en la música de la Escolanía, que es una vergüenza para una Catedral». Ante el bochornoso incidente, algunos padres se dirigieron al coro y fueron retirando a sus hijos de la formación. Acto que fue corroborado por el director de los Pueri Cantores, Romualdo Barrera, que ordenó retirarse al resto de los niños y no continuar cantando lo que quedaba de la misa. Los feligreses irrumpieron en aplausos. El deán entonces preguntó al público si tales aplausos iban dirigidos hacia su persona, lo que provocó las iras de algunos presentes, que comenzaron a gritar, a aplaudir y a protestar, convirtiendo la misa, según manifiestan algunos testigos, «en un acto poco edificante». Fernández Ramos, con el que este periódico se puso en contacto, tuvo palabras muy duras con la actuación de la escolanía y explicó el porqué de su actitud durante la homilía: «Que una escolanía que lleva cinco años no sea capaz de cantar ni de echar la voz del cuerpo, es vergonzoso. Si además eso se lleva a la Catedral, a la misa de doce, me pareció poco digno». El deán añade que lo único que dijo fue que «esa música que se acababa de oír no era digna para una Catedral y del acto que se estaba celebrando, por lo que pedí disculpas a los asistentes por lo escuchado». Explica que «a duras penas continué la misa hasta el final, en medio de las protestas y de los murmullos de la gente». Según Fernández Ramos, el principal problema radica en que «los niños llevan cinco años cantando y están peor que el día que empezaron. El Cabildo ha sido tolerante con María Dolores Otero, le hemos dicho que había que mejorar aquello, pero creo que todo el mal reside en que el director no conecta con los niños y de ahí que estén peor que hace cinco años. Cuando comenzaron a cantar me encontraba sentado en el presbiterio y les estaba escuchando, me daba vergüenza oírlos. Vi a gente molesta que cuchicheaba unos con otros y ya no pude aguantarlo más».