La directora del Reina Sofía pide una nueva figura jurídica que agilice el museo
Después de casi tres años al frente del Museo Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar hace una balance positivo de una gestión en la que dice sentirse muy apoyada, aunque reconoce que la institución está bajo mínimos en algunos aspectos, como el del personal. Martínez de Aguilar reclama la necesidad de que el museo se convierta en Agencia Estatal. «Desde el punto de vista de la contratación de personal, de la agilización de trámites, estamos en un corsé administrativo que hace más difícil una actividad que, en su esencia, exige gran agilidad. Es evidente la necesidad de una nueva naturaleza jurídica». La conversión en Agencia Estatal es una decisión que el Gobierno apoya, pero es necesario contar con una estructura adecuada. Esta nueva estructura contempla la incorporación de determinados profesionales que establezcan los procedimientos para la conversión. Modernización «Hay que cumplir con una modernización de estructuras y gestión que garantice el buen funcionamiento». Por primera vez en veinte años se ha presentado una RPT completa. La elaboración y firma el pasado mes de enero del código de «Buenas prácticas en museos y centros de arte contemporáneo», volvió a llevar a la actualidad el nombre de la directora del Reina Sofía al especularse con su posible cese. Sobre este documento, Ana Martínez de Aguilar comentó que, como dijo la ministra de Cultura, no es vinculante, al estar transferidas las competencias en materia museística. «Es un punto de partida de una reflexión que creo es buena, y que luego, lógicamente, se tiene que estudiar con los órganos directivos de cada una de las instituciones». La directora no duda al afirmar que se siente muy apoyada, principalmente por el Patronato, aunque reconoce que tanto el museo como ella están en el punto de mira. «Desgraciadamente en España los museos, y el Reina Sofía en particular, siempre han sido objeto de criticas, de opiniones, de ambiciones, de utilizaciones políticas y de todo tipo y los directores que me han precedido han sufrido también mucho en ese sentido».