Vicente Muñoz Renedo, un jubilado convertido en artista, expone en la sala Torreblanca
El leonés Vicente Muñoz Renedo, con uno de sus cuadros
Vicente Muñoz Renedo siempre tuvo un gran interés por el arte, no en vano su hermano Mariano fue uno de los pintores leoneses más relevantes del pasado siglo. Pero Vicente nunca se había puesto manos a la obra, nunca había cogido los pinceles para llenar de color la blanca superficie de un lienzo. Con el paso del tiempo le llegó la jubilación y, buscando una manera de llenar sus momentos de ocio, decidió que muy bien podía dedicarlos a la pintura. Aquí comenzó una aventura que culmina con una exposición en la sala Torreblanca del Nuevo Recreo Industrial. Vicente no intenta emular los éxitos de su hermano, emplea el arte como manera de hacer públicos y notorios sus silencios. Hace, sin meterse en intríngulis técnicos, una pintura directa y llena de mensajes en la que sabe expresar con suma claridad sus sentimientos, sus dudas y sus certezas sobre el mundo que le rodea. «Yo -explica el artista- soy un pintor de vocación tardía, sin grandes ambiciones. Empleo colores fuertes y vistosos en la representación de mis propias vivencias. Creo que lo que cuento es mi realidad y que va a llegar a todos los que se detengan a ver mis cuadros». Entre sus lienzos destacan varias pinturas dedicadas a plasmar motivos y personajes bíblicos recogidos de las vidrieras de la Catedral. «Las vidrieras podrían ser fuente de inspiración para todo un ejercito de pintores -asegura- yo recupero algunas de sus imágenes con todo el cariño y con la idea de que quienes las vean sientan la necesidad de contemplar los originales en nuestra incomparable Catedral». Vivencias y sentimientos Además de las vidrieras destacan dentro de su ya amplia obra, las representaciones de distintas actividades rurales y algunos cuadros en los que lo más importante es el mensaje que intentar transmitir, para lo que no duda en incluir en ellos leyendas, al modo de los bocadillos del cómic, que patentizan el mensaje que quiere comunicar. Una exposición interesante y entrañable, en la que un hombre con muchas vivencias a sus espaldas muestra cómo, a pesar de su avanzada edad, ha sido capaz de plasmarlas a través de un arte tan exigente como es la pintura. Lugar: Nuevo Recreo Industrial. Plaza de San Marcelo. Horario: De lunes a viernes de 11.00 a 13.30 y de 18.30 a 20.30, sábados de 18.30 a 21.00.