Los expertos han venido advirtiendo de la posibilidad real de que el monumento se derrumbe
San Pedro de Montes ingresa en la lista roja de Hispania Nostra
Son muchos los que han venido denunciando durante el último año el estado de degradación que sufre el monasterio de San Pedro de Montes. El último en hacerlo fue uno de los expertos más importantes en arte mozárabe de España. Artemio Martínez Tejera alertaba en las páginas de Diario de León hace escasamente un mes que la situación de San Pedro era preocupante y explicaba que el peligro de derrumbe era más que probable. En iguales términos se expresaba el arquitecto Eloy Algorri, que aseguraba que el monasterio se encuentra en un estado «agónico». «La institución que no exenta de altibajos representó durante doce siglos una referencia religiosa y económica fundamental en el devenir del Bierzo corre el peligro de completar definitivamente su ciclo», argumentaba. Pues bien, la institución de defensa del patrimonio Hispania Nostra ha incluido el monasterio en su lista roja, que recoge aquellos elementos del patrimonio histórico español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. Hispania Nostra explica que la iglesia se conserva en estado razonable pero el resto del monasterio está abandonado. Además, se asegura que se encuentra muy deteriorado y requiere obras de consolidación del claustro y los muros. Joya del arte mozárabe Fundada en el siglo VII por San Fructuoso, fue abandonada con la llegada de los árabes y posteriormente reconstruido por San Genadio, en el año 895. La desamortización, un incendio a mediados del XIX y el paso del tiempo, han hecho que sólo podamos contemplar ruinas. Lo que queda del monasterio es la iglesia, auténtica joya del arte mozárabe con fachada del siglo XVIII. Hacia finales del siglo XVI completa la cerca monástica y después se fue ampliando y enriqueciendo hasta la exclaustración. Al costado meridional de la iglesia se encuentran los restos del monasterio, cuyo cuerpo forma un rectángulo de 60 por 44 metros. Se conserva parte del llamado «Claustro de los arcos», pequeño, con cuatro arcos de medio punto por frente sobre columnas prismáticas cuadrangulares; así como un segundo claustro o patio al Este, algo mayor y de galerías cerradas, rodeado de edificaciones con sótanos abovedados y varios pisos. En el extremo oriental del muro norte se apoya un arco que sirvió de acueducto para el monasterio. Artemio Martínez Tejera destaca que la comunidad precisa de infraestructuras que consigan que edificios como San Pedro o San Miguel de Escalada reciban un tratamiento acorde al de monumento nacional. En este sentido, manifiesta la posibilidad de que pasen a formar parte de una Ruta Histórica que él llama de los Solitarios. «Ayudaría, no sólo a su difusión y conservación sino que generaría una importante cantidad de puestos de trabajo y aumentaría los recursos económicos de muchas localidades. Serviría de hilo conductor a la hora de visitar un gran número de edificios y conjuntos de una amplia cronología medieval dispersos por la provincia», explica. Y sumamos uno Con la inclusión de San Pedro de Montes, ya son cuatro los monumentos leoneses que se encuentran recogidos en la lista de Hispania Nostra. Además del BIC, el organismo cultural - presidido por la Reina doña Sofía- incluye en su lista roja el palacio del Conde Luna -cuya restauración ya está en marcha-, la iglesia de San Juan de Montealegre y el castillo de Sarracín, en Vega de Valcarce. En cuanto al monasterio de San Juan de Montealegre, Hispania Nostra destaca que apenas quedan un montón de ruinas. «La parte de la iglesia mejor conservada es la cabecera, conformada por tres ábsides semicirculares, levantados en perfecta sillería en la que todavía se observan muchas marcas de cantero y las huellas del hacha, instrumento característico de los constructores románicos». Según Hispania Nostra este edificio es «víctima de saqueos. Las ventanas, de hermosos ajedrezados, fueron sustraídas». También en el Bierzo se encuentra el castillo de Sarracín o, mejor dicho, lo que queda de él. Esta fortaleza fue construida en el siglo XIV sobre otra anterior y está en situación de ruina progresiva, por el completo abandono que ha sufrido. Únicamente Promonumenta se ha ocupado de eliminar la maleza que lo devoraba.