Actor
«Espero que nuestras cadenas se fijen en las series estadounidenses»
El popular intérprete de cine y televisión será uno de los protagonistas de la comedia policíaca «Hermanos y detectives» que estrenará en el mes de septiembre Telecinco
Angulo se mete en esta nueva serie en la piel de un detective muy particular
Casi siempre le ha tocado interpretar a buenas personas, especialmente en cine. Almas cándidas como el padre Berriartúa en El día de la bestia o el humano médico de El laberinto del Fauno . Álex Angulo dice con humor que a los bajitos y calvos les dan personajes de estas características, papeles casi siempre de perdedores. En televisión fue un ético profesional en Periodistas , y tras aquel sonado éxito comprobó como este medio puede pendular al otro extremo con el fracaso de la comedia Tirando a dar . Este verano le ha tocado trabajar con la comedia policíaca, Hermanos y detectives , que Telecinco estrenará este próximo mes de septiembre. Y también está a punto de estrenar en el cine Casual Day , junto a Juan Diego y Luis Tosar. -¿Hoy es difícil alcanzar un éxito como el que fue «Periodistas»? -La televisión funciona ahora de manera diferente. La gente se agarra mucho a las grandes series consolidadas, se hace cliente fiel, y las nuevas a veces enganchan, pero no sabes muy bien la razón. -Además, está la competencia de las series estadounidenses... -Las series extranjeras, como House o Anatomía de Grey tocan temas de siempre, de hospitales o de policías, pero lo hacen muy bien y tienen unos personajes más bonitos. Y el espectador lo que quiere es sentarse en casa y que le cuenten historias que le lleguen. -¿Cómo está el nivel de la ficción en España? -Está bien. Creo que algunas veces nos dormimos en los laureles y pensamos que ya está todo hecho. Por eso nos vienen muy bien las series americanas, que meten mucha carne y tienen más medios, porque espero que eso despierte a las cadenas y a las productoras para pensar en gastarse un poco más de dinero en las producciones propias. Es importante hacer series más comprometidas con todos los elementos, con los temas y los medios. -¿Qué característica tiene «Hermanos y policías»? -Es una visión diferente, una comedia con policías pero que resuelven casos serios. El que acierta más es un niño, un pitagorín ingenioso que llega a poner en cuestión a la comisaría. -¿Tiene alguna relación con los policías algo torpes de «Los hombres de Paco»? -Podría tener algo que ver en la manera de contar la historia, pero cada autor, guionista y director tiene su visión de la obra. El punto de vista del creador de ésta, un argentino, puede calar. El veneno de los buenos -Su personaje es el de comisario jefe. ¿Qué características tiene? -Un señor curtido y algo amargado por las penurias de las comisarías, donde curran mucho. Es un comisario gruñón, y a través de todos los capítulos se verá que es una buena pieza. Voy a hacer de malote. -Eso es una novedad porque el público le ha tomado cariño con papeles de hombre bueno. -Por eso me gustó ese personaje, que sale de lo que yo he hecho. Pero los malos de la serie tampoco son malísimos porque hay un tono de picaresca. -Debe mucho a los papeles de buena gente. Quizá si le dan un papel de villano la gente no acabaría de creérselo. -Espero que se lo crean. Casi siempre me han tocado personajes agradables en los que el público se siente identificado. Ahora espero que el espectador diga: «¡mírale, y parecía bueno!». Y es que los buenos también tienen veneno por dentro. -¿Echa de menos un protagonista absoluto? -Tengo ganas de enfangarme con un protagonista en el sentido del reto. Por otra parte, desde que hice mi primer personaje, que era el que llevaba una lanza, ya me sentí protagonista. No es sólo la cantidad de secuencias sino la empatía que consigues con el público. Sólo vemos al ganador, queremos ser los primeros, y el segundo se considera un fracasado en aras de esa competencia. Entrenamiento -¿La televisión es importante para un actor? -Muy importante. Primero, porque da de comer a muchos profesionales y permite comprar una casa y solucionarnos la vejez. Pero eso sería muy poquita cosa. La televisión nos ayuda a estar entrenados, como los deportistas, porque las series hay que trabajarlas todos los días y se aprende. -En su último trabajo para el cine, «Casual Day», vuelve a ser un hombre bueno y perdedor... -Siempre parecen perder los bajitos y calvos y las buenas personas, como si no tuvieran derecho al éxito. Pero es que el físico condiciona a un actor para ciertos papeles porque el medio audiovisual es, ante todo y sobre todo, imagen. En realidad, los malos y los buenos están hechos de los mismos mimbres y tienen sus contagios porque de otro modo no serían realmente humanos. -La industria del cine también tiene un camino difícil... -Hay profesionales que verdaderamente aman el cine, pero también hay otros ven sólo la parte del negocio, y hacen una película como, por ejemplo, pudieran crear un campo de golf.