EL INVENTO DEL MALIGNO | Entrevista | Concha Velasco |
Amiguete «Me jubilaré el día que no me contraten o no esté cabal»
Será la matriarca de una adinerada saga familiar en la nueva serie de TVE-1 «Herederos»
ENTRE las innumerables reposiciones de todo tipo que las diferentes cadenas de televisión nos están ofreciendo este agosto, destaca Sabías a lo que venías , el show del amiguete Santiago Segura en La Sexta. A diferencia de tantos otros refritos capaces de llevar a la indignación a tantos espectadores pacientes, el repetir Sabían a lo que venías , tiene sus ventajas. Por un lado en su momento tuvo unos índices de audiencia tan paupérrimos que cualquier repetición será para la mayoría de los espectadores como un estreno. Por otro, es un show que aguanta bastante mejor que cualquier otro un segundo visionado, y por fin, resulta que además es un programa muy divertido que no ofende la inteligencia del espectador. Por supuesto es un chiste, pero no anda demasiado descaminado de lo que los diferentes tipos de espectadores se pueden encontrar en él. Sabías a lo que venías es, por encima de todo, un programa de Santiago Segura. No es una obviedad, es una definición. Segura ha desarrollado en sus diferentes facetas cinematográficas y teatrales, como guionista, actor y director un tipo de humor inconfundible, friky pero simpático, políticamente incorrecto pero entrañable, y algunas de las frases dichas por Torrente, su creación más representativa, están en boca de gran parte de los jóvenes de hoy. Pero Segura también un animal televisivo. Durante muchos años fue concursante profesional en todos los concursos de la época, y conoce perfectamente como funciona un plató (en este caso el gigantesco Teatro Calderón de Madrid) y el público presente en él. Todo el mundo conoce a Segura, incluso Esperanza Aguirre, que en su etapa de ministra de Cultura no sabía quién era (lo que no es grave, tampoco sabía quién era Saramago). Aquello fue el inicio de una profunda amistad y es de esperar que en la nueva temporada Segura la lleve como invitada alguna noche. El plato fuerte del programa del martes fue la entrevista a Leticia Sabater, si es que se puede llamar así a su presencia en el escenario, ya que la presentadora y actriz se auto parodió inteligentemente a sí misma y se lo pasó tan bien como los espectadores presentes en el Calderón. El programa posee múltiples secciones, no siendo menor la musical con Cañita Brava, Luigi Toledo y Leonardo Dantés, la más friky de todas que, como una Operación Triunfo al uso, intentan enseñar a cantar a alguien imposible. La triunfadora fue en esta ocasión una chica que destrozó La chica yeyé . La variedad de espacios hace que el programa no aburra en ningún momento: El reportero suicida , el noticiero de El Jueves , que ya antes de su secuestro mostraba su fijación con los Príncipes de Asturias, o el colofón, con una sección porno que es lo más antilíbido de todo el programa. El trabajo viene a ser la terapia veraniega que emplea Concha Velasco en medio de una etapa personal difícil. Esta magnífica actriz tan querida por el público -la publicidad no llama a quien no goza del favor popular- resurge como el Ave Fénix ayudada por su profesión y encabeza el reparto de Herederos , serie sobre una saga familiar que estrenará TVE-1 en la próxima temporada. Será Carmen Orozco, una ganadera ambiciosa que hace lo imposible por preservar el patrimonio familiar. -En pleno mes de agosto y trabajando intensamente... -Quizá en este momento lo que menos falta me hace a mí es tener vacaciones. He pasado una etapa personal difícil, y como me encanta mi trabajo y tengo la suerte de que me sigan ofreciendo papeles estupendos...¿Voy a decir que no, que me voy de vacaciones?. ¡Venga hombre!. Esta es mi vacación. -Defina su nuevo personaje, Carmen Orozco. -Mis hijos y mi representante, que me protegen mucho, me dijeron que quizá no fuera el momento de interpretar a un personaje tan duro, porque de cara al público es una mujer mala, que organiza la vida de los demás, que se preocupa por mantener el patrimonio familiar por encima de todo. Y yo dije que iba a aportar la humanidad que también tiene Carmen Orozco. -Además, al personaje no le ha ido muy bien sentimentalmente con su marido. -Por eso me prevenían los más cercanos. Pero es un papel importante. Ya me ocuparé yo de ponerle una sonrisa y brillo en los ojos a esa mujer. -Encarna el papel de una mujer ambiciosa. Y la imagen que trasciende de usted no es esa. ¿O sí? -Yo no he sido ambiciosa; he querido ser feliz y no lo he conseguido. He tratado de hacer feliz a los que me rodeaban, y por lo visto tampoco porque han salido corriendo. Sólo tengo la ambición de hacer bien mi trabajo y de gustar en mi profesión. Y Carmen Orozco sí es ambiciosa, pero a lo largo de la serie se descubrirá por qué. Sí tiene el personaje algo que me encanta y es la lealtad hacia los suyos. -De eso ha dado usted buenas pruebas... -Yo creo que sí. Es muy difícil lo de la lealtad. Le oía decir por la radio a Alfonso Guerra que era más importante ser leal que fiel en el amor. Un momento de pasión lo tiene cualquiera. -Además ha sido generosa en el trabajo y en la vida... -He llegado a una altura de mi vida que me he perdonado a mí misma. Me ocurrieron cosas que creí merecer como un castigo, como si tuviera que pagar un precio por haber tenido momentos felices. Y me lamía las heridas. Pero no. Ya lo he pagado todo, hija. - Ha dicho en alguna entrevista que es una mujer dolorida y defraudada... -Pues la verdad. Cuando toca llorar, toca llorar. Soy de un país que es España, de una región, Castilla; y pertenezco a la religión católica. Una cultura que te hace ser de una manera determinada. Me siento dolorida, defrauda y traicionada. -Estará dolorida pero siempre resurge a partir del trabajo, de su profesión... -Es que me gusta muchísimo. Y no me digas si pienso jubilarme porque te voy a decir que no. ¿Le has preguntado a Nuria Espert si quiere jubilarse y tiene 72 años?. Me jubilaré el día que no me contraten o no tenga la cabeza lo suficientemente cabal como para interpretar. Esta profesión tiene eso, que si envejeces dignamente puedes seguir haciendo papeles hasta con 80 años.