El profesor reivindica el papel que jugó el institucionista Luis Santullano

«A veces, los campesinos recibían a los misioneros a pedradas»

Eugenio Otero ofrece esta tarde una conferencia acerca de los intelectuales que siguieron a Cossío

Eugenio Otero durante la inauguración de la exposición de Misiones en el Museo de León

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Cristina Fanjul - león
León

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«La labor de los misioneros fue muy difícil. Tenían que enfrentarse a los caciques locales que obviamente rechazaban la labor pedagógica de la obra de Cossío». El comisario de la exposición Misiones Pedagógicas, Eugenio Otero Urtaza, asegura que en más de una ocasión los miembros de Misiones tuvieron que suspender la iniciativa al ser apedreados por las mujeres y niños de las aldeas que visitaban. En otras ocasiones, era la Guardia Civil la encargada de boicotear el trabajo de estos maestros. «Si se detiene a pensarlo, es lógico porque las misiones hacían mella en la conciencia social de los campesinos; despertaban su conciencia crítica y abrían un mundo de libertad con el que no podían soñar», explica. Eugenio Otero, que hoy ofrece una conferencia en la Biblioteca Gumersino de Azcárate titulada Los marineros del entusiasmo en las Misiones Pedagógicas , asegura que esta iniciativa fue una de las acciones más generosas y liberales de cuantas puso en marcha la Institución Libre de Enseñanza. «Los misioneros se embarcaban en estos viajes de manera absolutamente voluntaria, sabiendo que se enfrentaban en ocasiones a ambientes hostiles, con el objetivo, no de alfabetizar, sino de acercar a los pueblos los descubrimientos que hacían la vida más plena», manifiesta Otero Urtaza. De ahí que Bartolomé Cossío impulsara actividades como el cine, el teatro, los guiñoles o el museo del pueblo, un proyecto único por el que se copiaron obras de los maestros del Prado que se mostraron en los pueblos visitados por la campaña de la Institución. La gestación de una idea Eugenio Otero destaca que el proyecto estuvo en la mente de Giner de los Ríos y Cossío desde el principio. «Ambos eran conscientes de que había que reformar los hábitos intelectuales de España. Se percatan de la necesidad de desarrollar la labor de los maestros en las zonas rurales y comienzan a idear el plan durante el gobierno de Sagasta», subraya. Es por eso, por el conocimiento que Cossío tiene de la España pueblerina, que defiende la necesidad de llevar los mejores maestros al mundo rural y pagarles espléndidamente. El comisario de la muestra destaca la labor que Luis Santullano desempeñó para que el anhelo de Bartolomé Cossío fructificara y revela el hecho de que el escritor y pedagogo asturiano había trabajado en la iniciativa desde los años veinte a través de la Junta de Ampliación de Estudios. «En las primeras expediciones de maestros, que tuvieron lugar en 1911, ya estuvo presente Santullano», precisa Otero Urtaza, que califica al institucionista de «extraordinario intelectual injustamente olvidado». «Luis Santullano (secretario de Misiones Pedagógicas) fue un europeísta convencido, que tuvo una producción bibliográfica y pedagógica extraordinaria», dice. Añade además que el día a día de las Misiones no se entiene sin él, y asegura que fue Santullano quien orientó a los misioneros acerca de cómo tratar a los campesinos. «Ha sido injustamente olvidado y debe ser rehabilitado», defiende. Acerca de las Misiones durante la guerra civil, destaca que, de alguna manera, se envenenó el espíritu que las hizo surgir, derivando hacia una iniciativa más sectaria e ideológica. Hace hincapié también en la huella que el proyecto dejó en los misioneros y, en este sentido, se refiere a personas como Luis Cernuda, Ramón Gaya, Matilde Moliner, María Zambrano y los leoneses Rafael Álvarez, Luis Vega, Felisa de las Cuevas o Modesto Medina Bravo. Lugar: Biblioteca Azcárate. Hora: 20.00

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