El Ayuntamiento reclamará los daños al joven extranjero de 20 años que dio positivo en un control

Un conductor bebido destruye la «Vieja negrilla» de Santo Domingo

El autor de la escultura, Amancio González, afirma con tristeza que «no tiene arreglo»

León

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Todo sucedió a la 1.40 de la madrugada. Un joven conduce bebido a toda velocidad por la calle Independencia. Enfila Santo Domingo sin rodear la plaza. Pierde el control de su furgoneta Ford Transit (matrícula 3861-CLK ) y se lleva a su paso un semáforo, una farola y la emblemática escultura la Vieja negrilla , obra del artista leonés Amancio González. El joven de 20 años y de nacionalidad extranjera, cuyas iniciales son U.O.., alega en su defensa que no conoce la ciudad cuando la policía le toma declaración tras dar positivo en el control de alcoholemia. Pasadas las ocho de la mañana, empleados municipales retiran en pedazos la Vieja negrilla, de media tonelada de peso y realizada en hormigón. Los restos del desastre El escultor Amancio González ha recibido ya decenas de mensajes en su móvil. Las personas que a primera hora acuden a su trabajo contemplan atónitas los destrozos de un aparatoso accidente. El artista acude rápidamente para ver con desolación que su obra ha quedado reducida a cascotes. «No creo que tenga arreglo», confiesa con tristeza. Un camión se lleva los trozos de la Vieja negrilla al depósito municipal. En su lugar queda la débil sombra de una escultura instalada de forma provisional hace diez años en Santo Domingo; visita obligada para muchos turistas, que han leído en algunas guías el poder protector de la negrilla. La concejala de Cultura, Evelia Fernández, coincide en el lugar del siniestro con el artista. Reconforta al artista asegurando que es una «pieza fundamental» para la ciudad. Promete abrir una investigación y estudiar las posibilidades de restaurar la escultura. Hace un año Amancio González amenazó al Ayuntamiento con retirar la obra, debido a su estado de abandono. Fue entonces cuando la Escuela Taller reparó la pieza, que había sufrido la amputación de varios dedos, debido a la fragilidad del hormigón. En aquel momento, el autor propuso al Ayuntamiento crear una obra similar de mayor tamaño -ahora mide 2,5 metros de ancho y 1,25 de alto- y realizarla en un material definitivo como el bronce. Aquel proyecto estaba valorado en unos 84.000 euros. «La idea es que no sea exactamente igual, pero que sorprenda a la gente», dice el artista. Los servicios jurídicos del Ayuntamiento han iniciado los trámites para reclamar a la aseguradora del conductor la correspondiente indemnización por la destrucción de la escultura

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