EL INVENTO DEL MALIGNO | Entrevista | Toni Cantó |

Muchachada «Mi aspecto físico, en muchos momentos, me ha limitado»

Se sale del papel de galán para dar vida al dueño de un prostíbulo en «700 euros», melodrama que estrenará Antena 3 en el 2008 1397124194

Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA Mercedes Rodríguez - madrid
León

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CONOZCO a un montón de gente que está fascinada con Muchachada nui , ese programa de humor que emite La 2 los miércoles, en horario de medianoche. ¿Un montón de gente? Es verdad que uno ve las cifras de audiencia y constata que el seguimiento del programa es ultraminoritario. Entonces, ¿por qué esa impresión de que Muchachada nui tiene muchos fieles? Quizás ocurre que los seguidores de este espacio se concentran en un sólo sector social -esencialmente, veinteañeros con estudios universitarios-, y por eso son minoritarios, pero el programa tiene la virtud de conectar con todos ellos, y por eso, dentro de ese sector, el aprecio hacia Muchachada nui es unánime. Estaríamos ante lo que se llama un «programa generacional»: entre veinte y treinta años, todo el mundo lo ve; por encima -en fin, más o menos- de esa franja de edad, a nadie le importa un bledo. Lo mismo le pasaba a Cine de barrio , con la salvedad de que aquí la franja de edad, ostensiblemente superior, era también más ancha. Yo me reconozco entre los que no entienden Muchachada nui : veo a esa gente hacer el ganso y me quedo frío como un cubito de hielo. Quizás el término «entender» no es aquí el adecuado: sé lo que están haciendo y por qué, comprendo la lógica de su comicidad, sé dónde quieren ir a parar, incluso puedo prever el desenlace de cada número. Lo que pasa es que no me hace ninguna gracia. El humor tiene esas cosas. No es grave. Recordemos que en España ha habido gente que se ha tronchado de la risa con las películas de Esteso y Pajares y, a pesar de todo, el país ha seguido funcionando. Del mismo modo, a otros no hicieron mucha gracia Faemino y Cansado y, al mirar alrededor, constatábamos que la gente nos miraba con cara de pasmo, con esa típica expresión que dice: «¿de qué carajo se ríen estos?». Bueno, pues lo mismo pasa con Muchachada nui , el humor de la España Logse de «La hora Chanante», concebido por Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y Julián López en los bares universitarios de la muy noble ciudad de Cuenca y, a partir de ahí, expandido a través de la Paramount Comedy y de Internet. Que esto haya llegado a La 2 de TVE es, sin duda, un éxito para ellos, y para la Pública debe de ser una apuesta generacional. Bien: hay cosas peores. Lo que siempre habrá que preguntarse es si esto, este tipo de programas, verdaderamente forma parte de las prioridades naturales de un canal de servicio público. ¿Cabe Muchachada nui en un canal de servicio público? Sí, por qué no: siempre y cuando su emisión no signifique que dejan de emitirse otras cosas más adecuadas al perfil de la cadena. Pero, lamentablemente, esta premisa no se cumple en La 2. Toni Cantó fue uno de los rostros populares de la televisión a lo largo de los noventa. Intervino en series como Entre naranjos o Querido maestro y fue presentador de diferentes programas. En 2000, después de su papel más sonado, el protagonista inicial de 7 vidas , abandonó la prestigiosa comedia y dejó la televisión. Ha tratado de salirse del arquetipo de papeles de galán y creó su propia productora de teatro, con la que se ha dado el gusto de dar vida a personajes más complejos, como en la función Baraka . Y tras un paréntesis de casi siete años vuelve a una cadena nacional, Antena 3, con un papel de complicadas aristas, el de dueño de un prostíbulo de lujo, en un nuevo título melodramático, 700 euros . Producida por Diagonal TV ( Amar en tiempos revueltos ), será una de las nuevas series de ficción que inicien su andadura a comienzos de 2008. -¿Por qué tanto tiempo sin volver a la televisión? -Me he dedicado fundamentalmente a hacer teatro y algunas películas. En enero estreno Martini il Valenciano , largometraje sobre la vida de un músico valenciano contemporaneo a Mozart que ha dirigido Miguel Perelló. Este trabajo es cíclico. Y tampoco tengo tanto poder como para decidir qué hago en cada momento porque dependes de las ofertas. -Estuvo en los inicios de 7 vidas , pero dejó pronto una comedia que se convirtió en un referente de la ficción y uno de los títulos más longevos. ¿Por qué? -Me gusta cambiar de aires. La televisión es muy dura y cuando llevas dos años seguidos encerrado en un estudio... Da miedo encasillarse mucho tiempo con un personaje o con un proyecto. En ese sentido he sido siempre bastante inquieto. Lo importante en esta carrera es que un actor sea buen profesional y versátil. -Y su decisión de volver ¿a qué responde? -Es un proyecto que me gustó. Ya había trabajado muy a gusto con la productora de la serie; me pareció bien el reparto así como el hecho de volver a una cadena nacional. Lo difícil era decir que no. -Será el dueño de un prostíbulo de lujo, que a la vez ha ejercido la prostitución... -Un papel poco convencional, y es una de las razones por las que acepté este trabajo... Es un hombre que ha tenido una vida complicada al que un par de reveses amorosos le dejaron muy herido... Esas heridas le llevaron a trabajar en la prostitución, que le pareció una vida fácil pero que luego le pasa factura. Intenta dar una oportunidad a gente que lo necesita y cuida bien de las chicas que trabajan en el negocio. Nunca me habían ofrecido este tipo de personajes, y meterme en la piel un tipo que tiene una parte oscura me pareció interesante. -También en Todo sobre mi madre hizo un papel poco típico, el de un travestido... -Es que hay que asumir riesgos. En la función de teatro interpreto a un político chaquetero, mal intencionado, egoísta e implacable con la gente. Y dando vida a un tiparraco así disfruto a diario en el escenario. Es mejor que hacer el bueno de la película o el galán romanticón que tan a menudo me ha tocado. -Se ha salido de los moldes del chico guapo... -Esa es una etiqueta que te ponen por el físico que tienes. Mi aspecto me ha permitido hacer un tipo de trabajo pero en otros momentos me ha limitado. Por eso es bueno para mí producir mis propios espectáculos sin esperar que a alguien se le encienda la lucecita. Llevo 22 años trabajando en esto, y es una carrera de fondo. Ya he subido y bajado varias veces, lo que te conduce a tomarte las cosas de otra manera. No hay que fiarse ni de los grandes éxitos ni de los fracasos.

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