El congreso sobre la represión franquista aborda hoy las represalias contra los anarquistas

«El abuelo de Zapatero fue fusilado por ser leal a la República y no por masón»

El profesor Pérez Alonso afirma que el capitán Lozano no fue jefe de los masones leoneses La camion

El investigador J. José Pérez Alonso abordó la represión a los masones

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Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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Continúan con una gran asistencia de público las Jornadas sobre la Represión Franquista en el frente Norte que coordina la Asociación Manuel Azaña y el Ateneo Republicano. Ayer se escucharon dos ponencias, a cargo de la licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo Irene Díaz Martínez, quien habló sobre La guerra que no se libró en el frente: la represión franquista durante la guerra civil en Asturias, una intensa conferencia en la que la profesora asturiana desarrolló con claridad y rigor cómo acaecieron los acontecimientos en el occidente asturiano, destacando la labor de represión de la columnas gallegas que desde el Oeste se extendieron por toda la geografía asturiana con ejecuciones indiscriminada sobre la marcha según iban ocupando los pueblos, afirmó. Según avanzaban estas columnas, señaló, la represión la ejercieron los falangistas con la connivencia de la autoridad militar. « La segunda conferencia corrió a cargo de Juan José Pérez Alonso, investigador especializado en la Masonería quien desarrolló su ponencia sobre La represión a la Masonería en el Norte. La logia de Pallarés Habló en primer lugar de la logia de Emilio Menéndez Pallarés que era la logia que había en León en el momento de estallar la guerra. Señaló el ponente que se conoce poco de esa logia porque Pío Álvarez que era el encargado de la biblioteca Azcárate, antes de que lo apresaran y lo pasearan, destruyó todo el papeleo. Seguidamente habló del diputado socialista Alfredo Nistal, el masón más importante que había en León en esos momentos, añadió. Nistal, dijo, intuye que iba a ver un golpe de estado y huye hacia Asturias donde desempeña diversos cargos en la República y seguidamente se va a Chile donde sigue con cargos importantes y muere en el exilio. Habló Pérez Alonso del inspector de primera enseñanza Ricardo Álvarez, que fue paseado, tras un juicio un tanto extraño. Se refirió a continuación al abuelo del presidente del Gobierno, el capitán Lozano, del que dijo que era un insignificante masón pese a que últimamente se le ha querido dar una importancia relevante cuando solamente, dijo el ponente, llegó a «compañero». No tuvo ninguna importancia, afirmó Pérez Alonso, aunque se le pone como cabeza de la masonería leonesa. Lo fusilaron por ser leal al gobierno legalmente constituido y no por masón. Las «tenidas», según informe policial de la época, señaló, «se realizaban en la biblioteca Azcárate, pero me imagino que se reunían donde podían porque no tenían dinero», aseguró. Franco no persiguió a nadie tanto como a la masonería, pese a que su padre y su hermano eran masones, concluyó.

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