Juan Gelman recibe el Cervantes dos días antes de comparecer en León
Vida, amor y muerte. Los tres elementos esenciales de la gran literatura se hicieron presentes ayer en el discurso con el que el poeta Juan Gelman, (Buenos Aires, 1930) agradecía la concesión del Premio Cervantes. El escritor estará mañana en León en un «cara a cara» con el también premio Cervantes Antonio Gamoneda. El trigésimo segundo ganador del premio mayor de la letras españolas, el cuarto argentino que lo obtiene, pronunció una de las alocuciones más breves, intensas y conmovedoras que se recuerdan en el paraninfo de la centenaria Universidad de Alcalá. Un discurso muy político y trufado de cargas de profundidad que Gelman leyó con una pasmosa serenidad y en el que alzó «en pie la poesía contra la muerte». Repasó Gelman los horrores de las guerras y las dictaduras que cercenaron la vida de los suyos y reivindicó la memoria histórica como «único camino para construir una convivencias cívica sólida». Lo hizo ante los Reyes y el presidente del Gobierno, un José Luis Rodríguez Zapatero que asentía agradecido y risueño a sus palabras. Una alocución honda y emotiva en la que Gelman defendió que los poetas «escriben para vivir» y a la que la Corona contestó destacado «el compromiso» del gran poeta argentino «en favor de la dignidad humana». Un Juan Gelman sereno y circunspecto que con 77 años recibía poco después del mediodía de manos de don Juan Carlos el diploma y la medalla que lo acreditan como miembro del selecto club de los cervantes. Tras recordar que con él se premiaba a la poesía, se preguntó Gelman que hubiera dicho Hölderin «en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre y de pobreza». «¿Cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras?. Recordó Gelman ante su familia, en especial ante sus nietos Macarena y Jorge, cuyos padres fueron secuestrados y asesinados por los militares argentinos, a los 30.000 desaparecidos de aquel feroz régimen».