El proyecto permitirá intuir las huellas de los templos de Fernando I, Urraca y Alfonso VII
La limpieza de San Isidoro revelarálas restauraciones de Pidal y Torbado
Saldrán a la luz los rastros y trazas antiguos y emplastos posteriores a la fábrica medieval
Dos trabajadores durante el proceso de instalación de andamios
Será una de las revelaciones de la limpieza de los paramentos isidorianos: sacar a la luz las marcas de las restauraciones que realizaron Juan Crisóstomo Torbado y Luis Menéndez Pidal y que la suciedad ha mantenido ocultas hasta hoy. Así, la piedra mostrará rastros antiguos junto a trazas de anteriores restauraciones, delatando emplastos en capiteles y muros, los arreglos efectuados en los arcos polilovulados del Crucero o las marcas de cantero. Pero, además, los visitantes tendrán la oportunidad de comprobar las etapas realizadas por Urraca, Alfonso VII o Fernando I. Ayer comenzó el proyecto con el que se restablecerá el esplendor original de la piedra del templo románico, proyecto que consta de tres fases. En un primer momento, los trabajos se concentrarán en el presbiterio, para a continuación seguir la limpieza de las salas del crucero. Por último, el plan prevé terminar por el bajo coro y las naves laterales. Si bien la técnica empleada será simple -uso de agua y jabón neutro-, serán los expertos restauradores de Decolesa -empresa encargada del proyecto- los responsables de realizar la limpieza de los capiteles y esculturas con base cromática. Asimismo, se prevé la restauración de los elementos pétros que se encuentren especialmente deteriorados. Los responsables de Decolesa destacan que, a diferencia de lo que podría pensarse, las zonas que más sucias están son las más cercanas al suelo, debido a que son las que más han sufrido la acción humana. Esta restauración llega después de cinco años de preparación y estudios previos, como el escaneado del interior del edificio. Estudio de paramentos Pero, además, la iniciativa conlleva un estudio de paramentos con el que podrá determinarse en el futuro la mejor manera de llevar a cabo la restauración de los muros. La iglesia se cerró ayer al público y el culto permanecerá interrumpido durante al menos cuatro meses, justo en la de época del año con mayor afluencia de visitantes y peregrinos. Tras sopesar otras opciones, según explica el delegado territorial de la Junta, Eduardo Fernandez, se acordó, por seguridad, el cierre temporal de San Isidoro. Los fieles podrán seguir oyendo misa en la vecina capilla de las Siervas de Jesús. Estas obras son la primera fase de una magna restauración, que durará cuatro años y está presupuestada en 4,2 millones de euros, que sufragarán, a partes iguales, Caja Madrid y la Junta. El objetivo es que en agosto, cuando finalicen los trabajos de limpieza de la piedra, comience inmediatamente una nueva fase. El proyecto inicial incluye la restauración de la fachada meridional de la colegiata, que se encuentra en un avanzado estado de deterioro. Los arquitectos conservadores de San Isidoro, Ramón Cañas y Carlos Sexmilo, explicaron que han llevado a cabo un modelo tridimensional del templo en colaboración con especialistas de la Universidad de Valladolid, para «tener una base sobre la que trabajar». Aunque la antigüedad de los paramentos de la iglesia todavía está en estudio, Cañas anticipó que existen fases superpuestas desde el siglo XI hasta prácticamente la actualidad. Por otro lado, también se prevé cambiar el sistema de calefacción de carbón por un suelo radiante, lo que obligará a levantar el suelo. Esta obra permitiría llevar a cabo catas arqueológicas que completarían el estudio con georradar que inició este mismo año la historiadora Margarita Torres. Presupuesto de los trabajos de limpieza Euros A este dinero habrá que unir los 4,2 millones que costará la rehabilitación integral.