Rogelio Blanco defendió que un lector honesto e inteligente «nunca podrá cometer un crimen»
Jordi Sierra: «Leer es el último acto de rebeldía personal que nos queda»
Cuando se habla de escritores prolíficos se hace por aproximación y relativizando, pues pocos pueden acercarse a las más de 200 obras, a los millones de ejemplares, a las decenas de premios, a las traducciones a 17 lenguas... de Jordi Sierra i Fabra. El autor catalán abrió ayer en el Auditorio la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil Leer León asegurando que el simple hecho de leer constituye «el último acto de rebeldía individual que nos queda», pues se establece únicamente «entre el libro y nosotros». Cercano, llano y contento en su «mini conferencia inaugural, presentación, pregón o como queráis llamarlo», «yo os digo -refirió al comienzo de la misma- simplemente 'hola León, ¿cómo lo lleváis?'». «La palabra cultura en ocasiones viaja pegada, a modo de costra, de una pátina de seriedad que contrasta con lo esencial y más valioso: que una feria es una fiesta, que la literatura es una orgía para los sentidos», propuso. También defendió que la literatura juvenil, tal y como él la entiende, no es hablar de cosas nimias «ni de hormiguitas que van de excursión», sino de las cosas que interesan o preocupan a los jóvenes, el trabajo, el futuro, «los actos de compromiso». «Necesitamos un evento como éste en España, afianzado, firme, sólido, que con el paso de los años sea un referente y un estandarte. Lo necesitamos por encima de partidismos y al margen de situaciones económicas mejores o peores, porque la cultura no puede depender del dinero, sino de la energía que pongamos todos los que nos movemos en torno a ella». Es, por tanto, como reafirmó, «la apuesta de unos pocos en favor de muchos. De nuestro entusiasmo depende no sólo que esto siga adelante, sino también que nuestros niños y jóvenes entiendan que la cultura, su cultura, es tan necesaria como el aire que respiramos. No podemos fracasar en esta lucha, porque de lo contrario volveremos a anclarnos en la barbarie». «Sin pasión no hay nada por lo que valga la pena vivir o luchar. ¡Apasionaos!», concluyó. Antes había intervenido el director general del Libro, Rogelio Blanco, con una valoración de lo mucho que representa la actividad editorial en nuestro país (donde se editan un millón de ejemplares diarios, según recordó) y defendiendo apasionadamente la cultura como antídoto contra actos terroristas: «Un lector honesto e inteligente «nunca podrá cometer un crimen», dijo. También reafirmaron su compromiso con la feria el diputado de Cultura, Marcos Martínez; la directora general de promoción e instituciones culturales de la Junta -no acudió ningún consejero-, Luisa Herrero; y el alcalde de León, Francisco Fernández. Todos ellos hicieron hincapié en que la unión «hace la fuerza» y que, pese a los problemas que arrastra el evento, Leer León vale la pena.