El Museo Judío documenta el viaje de obras de arte expoliadas por los alemanes
Una exposición en el Museo Judío de Berlín documentará el viaje y destino final de algunas de las obras de arte expoliadas por los nazis a familias judías entre 1933 y 1945, muchas de las cuales aún no han sido devueltas a sus propietarios legítimos. Bajo el título Robo y Restitución. Los bienes culturales de los judíos desde 1933 hasta hoy , la muestra, que se exhibirá a partir de septiembre, se centra en las piezas de arte de propiedad judía que fueron robadas o expropiadas por el nacionalsocialismo. Todavía hoy, 60 años después del final de la guerra, el destino de muchos de estos bienes sigue sin estar resuelto y muchos otros siguen en propiedad del Estado a la espera de que nuevos datos faciliten la identificación de sus legítimos herederos. Entre los tesoros robados se encuentran decenas de pinturas, esculturas o figuras de porcelana y plata, que fueron a parar a colecciones privadas e instituciones amigas del nacionalsocialismo. Para llevar a cabo su plan de pillaje y posterior dispersión de los bienes de arte judíos, se crearon organizaciones especiales que debían nutrir el patrimonio nazi, como la colección privada de Hitler y otros gerifaltes del régimen. El museo ha tomado como base de documentación 15 ejemplos para demostrar la amplitud geográfica y variedad del expolio. Especial atención merecen la colección de libros de la familia Von Klemperer, el repertorio artístico propiedad del comerciante Sigmund Nauheim y la vasta compilación de obras de arte del coleccionista Jacques Goudstikker. Asimismo, estarán documentados algunos de los casos más espectaculares de este episodio histórico, como la confiscación de dos pinturas de Egon Schiele en EE.UU.