«Elegirme es entender la interpretación como un símbolo de cultura», dice
Al Nacional de Cinematografía le cae como premio Javier Bardem
El actor donará el dinero del galardón al pueblo saharaui y a un centro de interpretación
Javier Bardem, tras recibir de César Antonio Molina el premio
«Lo hermoso de esta profesión es que nunca paras de crecer y de olvidar lo aprendido. Uno siempre sueña con el tipo de trabajo que le gustaría hacer. El jueves vi por primera vez con público en la sala Vicky Cristina Barcelona y, la verdad, no me aguanto porque, aunque ganas experiencia pierdes otras cosas». Así se veía Javier Bardem minutos antes de recibir el Premio Nacional de Cinematografía 2007 de manos del ministro de Cultura,. Actor de raza y, con permiso de Banderas, el más internacional del celuloide patrio, Bardem parece totalmente recuperado del maratón promocional del Oscar por No es país para viejos . Estudia nuevo material para interpretar, aunque no suelta prenda sobre sus nuevos proyectos y juega al despiste sobre si será en España, donde no rueda desde hace cinco años, cuando hizo Mar adentro , o al otro lado del Atlántico. «Hay cosillas, pero todavía no están configuradas, ni siquiera sé si serán una realidad este año o el que viene. Desde que empecé, mi ambición no ha sido económica ni llegar a un sitio concreto. No es que ahora necesite más tiempo porque desde hace dos décadas me tomo un año entre película y película», explicó la estrella canaria. «Quiero trabajar aquí» A Bardem ya le ha crecido el pelo que se cortó para el filme de Woody Allen, hacia quien siempre tiene elogios, y está más suelto y relajado en los encuentros que tiene con la prensa española, a la que, de nuevo, dice que él es un actor español que sueña en su idioma y quiere trabajar aquí. «Parece que me quieren jubilar, que ya no quiero trabajar en mi país, pero como no tengo talento para escribir ni dirigir, dependo del material que me ofrezcan. Trabajar es muy difícil, también para mí, no hay papeles para todos, y aquí no cuentan conmigo, no sé si porque soy mayor, soy feo, o creen que ahora pido 50 aviones privados y suites». El actor repartirá los 30.000 euros del Premio Nacional de Cinematografía con el pueblo saharaui, el fondo asistencial de la sociedad de gestión AISGE y su maestro Juan Carlos Coraza, con quien ha emprendido un proyecto para mejorar «el arte de la interpretación». Un trofeo más para tener en «el despachito». «Me sorprendió mucho cuando me lo dijeron porque todo esto me sigue sorprendiendo mucho y lo digo desde la humildad. Uno representa un oficio que pertenece a muchos. Elegirme a mí es elegir a mi profesión y entender la interpretación como un símbolo de cultura, como un espejo que refleja al individuo y a una sociedad».