«¿Me pone con el cielo?» recoge las llamadas más extravagantes a la línea 11811

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efe | madrid

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Desde solicitar el teléfono del presidente del Gobierno, hasta pedir la contestación de una pregunta de Trivial escondido en un baño, o el número de marimar , en referencia a MediaMarkt, son algunas de las anécdotas recogidas en el libro ¿Me pone con el cielo? Prologado por Gomaespuma, ¿Me pone con el cielo? recoge en casi doscientas páginas llamadas curiosas que han atendido las más de 400 personas, la mayoría mujeres, que trabajan en el número de atención telefónica 11811. Los beneficios van destinados a un proyecto benéfico de la Fundación Gomaespuma en Matagalpa (Nicaragua). El cometido del libro es arrancar la sonrisa al lector con situaciones como la del señor que pregunta: «¿Por favor, me puede decir el número de emergencias 112?». «Tome nota, caballero -contesta el operador-: 112». Como las 40.000 llamadas diarias que recibe el 11811 dan para mucho, las anécdotas están clasificadas por temática, según estén relacionadas con el mundo de la empresa, el sexo, la administración o la salud, entre otros asuntos. No faltan llamadas prudentes, como la de la dueña de un local de alterne que quiere localizar a un cliente que el día anterior se dejó la cartera, pero advierte a la telefonista de que no le dé el número de su casa, «no vaya a cogerlo su mujer». Otros, algo más desesperados, piden que les lleven «una puta a casa», mientras algunos quieren, sencillamente, el teléfono de una empresa de gigolós en Barcelona. El 11811 también ha salvado a personas de situaciones apuradas. Es el caso del que solicitaba el teléfono de un restaurante de Guadalajara porque se había quedado encerrado en el baño de ese establecimiento y no le oía nadie.

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