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Un estudiante sufre convulsiones por jugar 24 horas al «World of Warcraft» «Sí, tengo nostalgia, pero lo pasado no fue mejor»

El actor se incorpora a «Hospital Central» como actor invitado después de dejar la serie de Televisión Española «Herederos»

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Mercedes Rodríguez - madrid
León

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Un chico de 15 años ha sufrido ataques epilépticos y convulsiones en Suecia por jugar 24 horas seguidas a la nueva versión de World Of Warcraft . El chico se reunió el pasado sábado, en su casa de Laholm (un pueblo al oeste de Suecia), con seis amigos para estrenar Wrath of the Lich King , la actualización del videojuego que salió a la venta el jueves de la pasada semana. Jugaron durante todo el día y toda la noche. «Quizás durmieron algunas horas. Comieron muy poco y el desayuno lo hicieron delante de la pantalla», aseguró el padre del chico, en declaraciones a The Times . Los médicos confirmaron que el el grave desenlace se debió a la falta de sueño, comida y el largo periodo de concentración al que estuvo sometido. El psiquiatra infantil, Richard Graham afirmó que algunos de sus clientes se pasan de 14 a 16 horas jugando sin descansos. «Un niño me describió la maravillosa sensación que siente cuando consigue muchos puntos». | ep Después de que le matasen en la serie de La 1 Herederos , Álvaro de Luna se someterá a una importante operación en Hospital Central , serie en la que inicia este miércoles una colaboración de varios capítulos como actor invitado. En realidad, a sus 73 años, goza de vitalidad, de buena salud, ama una profesión en la que pretende seguir hasta que el cuerpo y su disfrute aguanten. -Le ha tocado ahora el papel de enfermo, pero con buen pronóstico. Un papel con mucho sentimiento -Voy pasando de la edad de personajes que tienen amores, aunque en este caso, el del emigrante que interpreto, está el recuerdo de un amor frustrado, que es tan duro como la operación de corazón a la que le someten. Es un papel que tiene la melancolía de aquel que cree que aquello que no ha vivido es mejor que lo que tiene. -Usted empezó a estudiar Medicina y lo dejó ¿por qué? -Estudié medicina por agradar a mi madre. Los padres siempre quieren que estudies para tener un porvenir resuelto, pero nunca me gustó hurgar en los cuerpos. Luego se cruzó esta profesión por medio y todo se quedó anclado. -¿No es usted como el paciente «Hospital Central», que añora el pasado? -Soy un nostálgico positivo porque cuando miro para atrás creo que lo que tengo delante es mejor. En este país somos un ejemplo clarísimo de lo que digo. Tengo nostalgia de la juventud, de poder saltar, de salir por la noche y estar tan fresco al día siguiente, pero no creo que el tiempo pasado fuera mejor. Es mejor éste, aunque ahora haya dificultades. Y el próximo será mejor que el de ahora, para lo que necesitamos empujar todos. -¿Qué le parece la España de Zapatero? -Esa palabra que parece tan manoseada, el talante, a mí me gusta mucho. Al margen del presidente de Gobierno, creo que la sociedad no está tan mal como dicen algunos. Tengo una hija que acaba de terminar Biología, y otra que es abogado, y las oigo, y sé que tienen problemas. Pero hace 40 años existían esos mismos problemas y todo era más gris. En momentos difíciles como éste, con problemas económicos, hay grandes esperanzas. Los españoles tenemos mucha fuerza, somos un país que hemos atravesado momentos cruentos, con violencia, y hemos salido adelante. Esta crisis la vamos a solucionar no los políticos sino entre todos. -Usted también viviría momentos difíciles cuando empezó -Como todo el mundo. Viví en Italia, en Yugoslavia, Alemania, ganándome la vida como especialista de cine. Pero cuando eres joven suples con ilusión las dificultades. Entonces, todo era chato. En Alemania vi en su día a muchos andaluces, que vivían en barracones, trabajadores infatigables. Yo entonces era muy deportista, lanzaba jabalina, había hecho lucha greco romana, esgrima. Todo eso me valió para trabajar en Europa. De vuelta a España, en 1965, hice mi primera película, con Isasi Isasmendi, que me enseño a amar al cine y las emociones que mueve porque hasta entonces mi trabajo era un poco circense. Como entré en la interpretación un poco tarde lo he cogido con ganas. Y mientras no me falle la memoria y el cuerpo aguante, sería bonito trabajar hasta el final.

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