«Este trabajo necesita una segunda escucha para ser entendido»

Nacho Vegas: «Mi pesimismo viene de los mediocres años 90»

Presentará su disco «El manifiesto desastre» los días 18 y 19 en León y el día 20 en Ponferrada

Publicado por
Rodrigo García
León

Creado:

Actualizado:

madrid

Con la convicción de que sus discos tardan en calar pero acaban siendo satisfactorios, el eterno maldito del rock Nacho Vegas no oculta la catarsis que le produce cantar versos pesimistas, un hábito adoptado como repulsa a la misantropía que su generación heredó de los que tacha «mediocres años noventa». Hoy inicia una gira de presentación de su último trabajo, bautizado con un nombre poco dado al optimismo, El manifiesto desastre , que le traerá al Gran Café de León los días 18 y 19 de febrero y a La Vaca de Ponferrada el día 20.

Para el cantante, nacido en Gijón en 1974 y reciente compañero de aventuras musicales de Enrique Bunbury y de Christina Rosenvinge, esa visión «un poco pesimista» de algunas de sus canciones no se debe sino a la herencia que la década de 1990 dejó a su generación.

«A los que teníamos entre 20 y 30 años nos tocó vivir una época muy mediocre en el plano social y político, y esa mediocridad que invadía todo el ambiente te crea una rabia que te da ganas de hacer cosas, porque es el pesimismo lo que me hace cantar sobre ello, además de una manera de luchar contra él», aclara Vegas. En su último álbum en solitario, el cuarto de larga duración después de Actos inexplicables (2001), Cajas de música difíciles de parar (2003) y Desaparezca aquí (2005), el cantante desnuda más que nunca su alma a través de temas que van desde el sexo a las revelaciones existenciales o las rupturas sentimentales. Un ejemplo es Morir o matar , y aunque la canción no supone sino una manera dramática de ver las peleas en el amor, Vegas tiene claro que la vida «te enseña a matar hasta que mueres. No hay más». Quizá afirmaciones de esta índole le han colgado el sambenito de artista maldito, «una etiqueta que te ponen otros por cuestiones coyunturales que no son estrictamente musicales, aunque en todo caso no me molesta», matiza. Desde que abandonara el grupo que fundó a mediados de la década de 1990, Manta Ray, ha sabido rodearse no de colegas, sino de «buenos amigos» que le han permitido compartir y aprender. Para el futuro desea seguir avanzado más en la confianza del público, como dice haber conseguido con cada disco, que es lo que le permite tener una relativa tranquilidad para poder vivir. «Y así me gustaría seguir, sin grandes alardes y ventas».

Cargando contenidos...