«Esta ciudad cuida de sus historias y de quienes las cuentan», dijo la concejala de Cultura
Merino «nace de nuevo» al ser nombrado Hijo Adoptivo de León
En el transcurso del acto, el alcalde le dio las gracias por hacer «universal lo leonés»
Evelia Fernández, José María Merino, Francisco Fernández y Javier Chamorro, en el salón de plenos
león
Un nombramiento con justicia. De familia leonesa y viviendo en la capital desde que tenía menos de un año, el acto de ayer sirvió para despejar cualquier duda respecto al gentilicio de José María Merino. Y es que el pleno del Ayuntamiento concedió al literato el título de Hijo Adoptivo de la ciudad de León en la Casa Consistorial de San Marcelo, con todo el boato -”maceros incluidos-” y en presencia de numerosos familiares, amigos y compañeros.
Una distinción que se otorga a Merino -”reciente premio Castilla y León de las Letras-”, pero también, como recordó la concejala de Cultura, Evelia Fernández, «al profesor Souto y a Sabino Ordás» (algunos de sus trasuntos o apócrifos), especialmente por haber construido su obra «sobre el cimiento de lo leonés» y «con León como alegoría y esencia de lo humano», haciendo hincapié en su capacidad para hacer saber al mundo «nuestra rica y honda singularidad».
Por su parte, el alcalde, Francisco Fernández, agradeció al cuarto académico de la RAE leonés el haber hecho «universal» nuestra tierra y ejemplificó su talento y el gusto con el que lo leen los más jóvenes recordando que recientemente vio a una niña de seis años enfrascada en la lectura de la obra El cuaderno de hojas blancas . Esa es, expresó, la «magia» de José María Merino, lograr que lectores de cualquier edad «se ilusionen con sus libros». Dijo que ser alcalde tiene sus ventajas y sus inconvenientes y que entre las primeras está «poder conocer a los mejores de entre los nuestros».
«La ciudad gana un creador»
Y uno de los mejores es sin duda el autor de obras como El heredero o La glorieta de los fugitivos , maestro indiscutible del cuento, la novela y el microrrelato. El alcalde recordó algunos de sus cargos y distinciones, entre ellos cuando ocupó la dirección del Centro de las Letras Españolas, el hecho de haber sido colaborador de la Unesco para temas latinoamericanos o su dirección honoraria de la feria internacional Leer León.
Por tanto, «la ciudad -”aseveró Francisco Fernández-” gana algo más que un hijo: gana un creador». El regidor se reafirmó en la importancia que tiene motivar a los más pequeños en relación al hábito de la lectura («los mayores tenemos que dar ejemplo») y culminó su intervención con una reflexión: «A partir de ahora ya se podrá decir, sin tapujos, que José María Merino es leonés». «Es leonés -”continuó-” porque así lo ha querido el propio pueblo de León».
Y el autor de El oro de los sueños recibió el diploma acreditativo «con orgullo, júbilo y agradecimiento». Visiblemente conmovido, no dudó en calificar el momento como «uno de los más gratificantes y conmovedores de mi vida». A pesar de su nacencia coruñesa, Merino siempre se tuvo por leonés, y calificó su nacimiento en otra ciudad de «accidental y fortuito». El título le presenta, pues, la «incuestionable incertidumbre» de que pese a saber bien que no nació en León, «nunca había racionalizado ese hecho lo suficiente» puesto que la ciudad, ya desde niño, lo cautivó e impregnó «de su leyenda y de su magia».