Los sótanos de la Unesco albergan tesoros únicos
El edificio de París acoge una colección artística de más de 600 obras que este año celebra su 60 aniversario
«Matiere, espace et temps ne font qu-™un» del venezolano Jesús Rafael Soto.
La cabeza del Ángel de Nagasaki es una escultura labrada en piedra que tiene las facciones derretidas desde que una bomba atómica asoló en 1945 esa ciudad nipona y que ahora contempla discretamente el Jardín de la Paz , uno de los pequeños tesoros artísticos que alberga la sede de la Unesco en París.
La estatua proviene de la fachada de la Iglesia Ucraniana de Nagasaki, del único muro de aquel templo que sobrevivió a la explosión nuclear, a finales de la Segunda Guerra Mundial, y desde 1978 forma parte del fondo de museo de la Unesco, como regalo de la ciudad a la organización.
Conocida principalmente por sus «listas de patrimonio de la Humanidad», en las que distingue enclaves naturales o culturales excepcionales, la Unesco alberga en su sede una colección artística de más de 600 obras que este año celebra su 60 aniversario.
Entre ellas se puede visitar uno de los olivos más singulares del mundo, no sólo por ser un árbol-escultura ideado por el israelí Dani Karavan, sino porque es la pieza más representativa de la llamada «Plaza de la Tolerancia Isaac Rabin», la sede de la Unesco acoge también piezas que van desde las reliquias cuniformes iraquíes hasta los grandes genios del siglo XX. En cada esquina del que un día fue el edificio más moderno de París, ideado por Bernard Zehrfuss, acecha el rastro del ingenio de creadores variopintos, que van desde Pablo Picasso a Erró. El malagueño diseñó para la Unesco el que es su trabajo de mayor tamaño, un mural de noventa metros cuadrados que lleva por título «La caída de Ícaro», no muy lejos de una escultura de Alexander Calder que es la pieza más grande del estadounidense instalada en suelo europeo. Junto a ellos, la colección que gestiona Fernández de Toledo cuenta en su catálogo con nombres como los de George Braque, Joan Miró, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Alberto Giacometi, Goya, Roberto Matta, Piet Mondrian o Henry Moore.