¡Gracias!
Opinión | cristina fanjul
Fue en el 2006, al día siguiente de que Houellebecq y Arrabal convirtieran el Auditorio en el conciliábulo literario español. Hablamos de la necesidad de abrir las puertas del galardón a las letras norteamericanas, de reconocer la brillantez y genialidad de un escritor que graba sus novelas con la forja de lo intemporal y, sin embargo, con el brillo efímero de lo instantáneo (la nostalgia del presente y su valor de eternidad). El laberinto de la casualidad -”como reflejan sus obras-” hizo que ese mismo año el jurado de los Premios Príncipe de Asturias le concediera el galardón de las Letras. El azar, el caos... Es cierto que sus obras viven en cierto sentido cautivas de la fatalidad, pero como circunstancia sobre la que dibujar la historia del hombre. L a música del azar es un ejemplo. El hilo conductor es la casualidad, pero esta tela de araña por la que vagan los protagonistas es utilizada por Auster para dibujar el miedo, el desamparo, el desencanto, la certeza de un futuro cerrado y, sin embargo, la valentía y la ilusión ante lo irremediable. Sísifo recreado. El autor deja espacio a la esperanza y nos hace ver que Jonás puede salir del vientre de la ballena, demuestra que en ciertas ocasiones, son otros los que nos salvan (Gepetto y Pinocchio), como en el cuento de Auggie Wren, en La invención de la soledad o en Brooklyn Follies.
Tengo una deuda de gratitud con Leteo. No, o no sólo, por conseguir que Paul Auster visite León sino porque han demostrado que es posible, que con empeño sí se puede, que, a pesar del desencanto y el desinterés, hay gente capaz de lograr que figuras de la literatura como Adonis, como Martin Amis, como Michel Houellebecq o Fernando Arrabal interrumpan sus vidas para acercarse a León para recibir un premio sin dotación económica y con el reconocimiento de los lectores como única retribución. Ya hay ciudades deseosas de llevarse la iniciativa de los -”ya no sois jóvenes-” poetas. Esperemos que siga en León. Por algo queremos ser Ciudad Literaria de la Unesco.