Estados Unidos y Eslovenia siguen vivos (0-2)
Bradley celebra el tanto del empate estadounidense.
Hay que ser sinceros. Ningún español que se precie rechazaría un emblema nacional como es la siesta por ver un Eslovenia-Estados Unidos. Menos, si dicho encuentro es a las cuatro de la tarde. Y si además le dicen que será uno de los más intensos del Mundial, directamente se ríe. Pero la realidad es que europeos y americanos ofrecieron un espectáculo, esta vez sí, digno de un Mundial. Fue Birsa, un trabajador nato en el Auxerre francés, quien envió un balón a la escuadra izquierda de Howard nada más empezar. Marcó el camino del éxito a Eslovenia. Una senda que continuó Ljubijankic, cuando Estados Unidos disfrutaba de sus mejores minutos. Con un 2-0 a favor, Eslovenia estaba matemáticamente en octavos. Sin embargo, en la segunda parte los norteamericanos sacaron ese orgullo nacional que tanto gusta en Hollywood. Todo cambió. Nada más reanudarse el partido Donovan acortó distancias. Ahí empezó a entonarse el Yes, we can . Y con el segundo tanto de Bradley pudieron.