Villarreal y Sevilla se vuelcan al ataque y propician un pulso sin tregua (3-3)
Se esperaba con expectación el duelo copero entre Villarreal y Sevilla, dos de los equipos más en forma en 2011 y no defraudaron. Fueron mejores los castellonenses durante gran parte del encuentro aunque de poco le sirvió (3-3). A pesar de ello, el fútbol fue el gran triunfador. Jugaron por el bando local hasta seis jugadores que el año pasado estaban en el filial amarillo. Eso lo notó en madurez el equipo de Garrido, ya que los hispalenses dominaron el centro del campo con fluidez.
Pero llegaron los auténticos artistas de esta obra llamada Villarreal. Cani y Rossi aprovecharon un nuevo festival en forma de verbena de la defensa sevillista para encarrilar la eliminatoria. Cuando todo parecía que era de color de rosa para los locales llegaron los colores negros. Romaric decidió convertirse en futbolista y llevó a su equipo al empate.