fútbol | primera división
El Madrid tira de raza (0-1)
Los blancos ganan al Espanyol con uno menos por la expulsión de Casillas y están ya a cinco puntos del Barça
Marcelo celebra con sus compañeros, Cristiano Ronaldo y Khedira, su gol marcado ante el Espanyol.
El Madrid no podía fallar tras el pinchazo del Barça en Gijón y se dejó el alma para ganar en Cornellá (0-1) pese a que jugó casi todo el partido en inferioridad por la polémica expulsión de Casillas, a los dos minutos. Marcelo, con la colaboración de Kameni, resolvió un choque trepidante en el que los de Mourinho hicieron un soberbio ejercicio de superación para quedarse a cinco puntos de la cabeza.
Todos, liderados por un Cristiano brutal, sufrieron un desgaste extraordinario ante un Espanyol que desde el principio quiso jugar con rapidez endiablada. En Lyon se sabrá si la ausencia de Ramos fue una rotación o una suplencia en toda regla por sus desajustes tácticos. El caso es que Arbeloa ocupó el lateral derecho en la vuelta de Pepe al once titular tras otra prolongada ausencia. También se quedó fuera Albiol, quien acaba de declarar que con el central luso el Madrid falló, y entró Marcelo en el carril izquierdo. El duelo comenzó a toda mecha, con un ritmo de -˜Premier-™.
Con uno más, el Espanyol cometió un grave error. En lugar de tocar más y de darle cierta pausa al juego, aceptó el ida y vuelta que le propuso el Madrid. Los de Mourinho corrían el riesgo de reventarse a correr pero en ese tipo de partidos son letales por la rapidez y pegada de sus jugadores. Khedira dispuso de un par de ocasiones, una de cabeza y otro en un tiro seco que se le atragantó a Kameni, antes de que Marcelo lanzase de lejos rozando el larguero y después la reventara. Se adentró en el área y sorprendió a un Kameni que se quitó de su sitio.
Con Cristiano y Marcelo como puñales por la izquierda, Adebayor imparable con metros por delante y Xabi Alonso magistral en los pases, el Madrid pudo y debió aumentar la renta. En una de ellas se fue el togolés que, ya desfondado, intentó una vaselina sobre Kameni que se fue al travesaño. Cristiano era una máquina capaz de triturar a cuantos rivales le salían al paso. El Espanyol fue a más pero no encontró puerta.