León exhibe sus virtudes

Los de De Grado despiden la liga regular con un contundente triunfo ante el Adepal. Ahora espera el Breogán en el play-off

Seawright, otra jornada más soberbio, lanza al aro del Adepal ante el intento de tapón del pívot Dev

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Balon cesto León fue ayer un ciclón frente al Adepal Alcázar (98-65). En su último envite de la liga regular los de De Grado pasaron por encima de un adversario que se jugaba la vida pero que pronto dio muestras de su incuestionable inferioridad frente a un plantel local que alcanzó su vigésimo primer triunfo de la temporada que le convierten en el quinto equipo de la categoría. Ese puesto le empareja con el Breogán en la fase de ascenso en la que León ejercerá como cabeza de serie, vitola que se ha ganado con exhibiciones como las de ayer frente al Alcázar.

Se esperaba algo más de los toledanos pero apenas su peligró se hizo latente en diez minutos. Los que necesitaron los de De Grado para imponer su jerarquía de equipo más compacto en todas las facetas del juego. Eficaces en defensa, superiores en el rebote y con mayor tino a la hora de ver aro en apenas un par de acciones León se situaba con cinco puntos de margen (5-0), distancia que conservó en los cuatro primeros minutos hasta que una leve reacción liderada por Duane Virgil comprimía el electrónico (15-13). A partir de ahí intercambio de golpes con canastas complementadas con un lanzamiento adicional que dejaban la situación en un 25-20 al término del primer cuarto.

Lo mejor iba a venir en los diez minutos siguientes. León salió a por todas. Mientras, los castellanomanchegos empezaban a ver el aro más pequeño. En un abrir y cerrar de ojos la intensidad de los locales les permitió endosar un parcial de 12-3 a su oponente. La batalla no estaba ganada pero el panorama pintaba muy bien para los de De Grado. Por si esto fuera poco, la mayor amenaza del Adepal, Virgil, ya no tenía la mano tan caliente como en el periodo anterior. León iba lanzado e incluso De Grado devolvía a Rocchia, cuatro meses después de su lesión, las sensaciones que produce jugar. El escolta italo-argentino saltaba a la pista a 7-™59 para alcanzar el descanso. Ni un minuto tardó este en anotar en un recital ofensivo de León que se reflejaba en el 24-6 con el que firmaba este cuarto. Eso gracias a que Frutos, a escasos segundos para irse a vestuarios, anotaba un triple. El Adepal era un juguete en manos de un equipo convencido de su juego, seguro tanto en defensa como en ataque y con un protagonismo de los diez jugadores incuestionable. Ese planteamiento colectivo se traducía no sólo en el electrónico (49-26) también en una valoración que aunque no siempre hay que tomarla como palabra de ley pero que en 20 minutos mostraba un mundo entre leoneses y toledanos (63 por 20).

Los diez minutos de descanso trajeron consigo en la reanudación una leve aunque también efímera reacción visitante. Remontar el vuelo era casi imposible pero sus últimas fuerzas las capitalizaron en unos compases iniciales que de la mano de Almazán acercaban a 17 puntos a los de Xavi García. De Grado solicitó tiempo muerto más que por temor a una reacción más contundente del Adepal para tranquilizar a un León que a pesar de su voracidad en el juego estaba cayendo en el juego alocado de los toledanos. Dicho y hecho. Porque otra vez los locales volvían a aplicar una marcha más consistente que devolvía la renta máxima a su horizonte con el 59-36 a cuatro minutos para cerrar este periodo. Incluso su superioridad se plasmaba en dígitos más contundentes con el 64-36 que convertía Jorge García en el minuto 27 y el posterior 73-44 con el que los jugadores iban a abordar los últimos diez minutos. Precisamente el último cuarto iba a sobrar. El único aliciente era comprobar por cuanto margen iba a ganar Baloncesto León. La máquina local funcionaba como un reloj mientras que en el Adepal apenas Brown, Almazán y Balmón daban ligera respuesta a un León que incluso se permitió disponer sobre la pista de los canteranos Sergio Martínez y Diego Azores.

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Mientras, de reojo, se oteaba otros marcadores. En mente estaba todavía acabar cuartos aunque el Girona no erró en Melilla. La duda estaba en Murcia donde los pimentoneros cedían durante buena parte del partido con el Tenerife. Mientras los jugadores a lo suyo. Y Quezada hartándose a triples que a falta de tres minutos situaban el electrónico en un 87-51 que el Adepal maquillaba en los instantes finales para dejar la contienda en un 98-65 Y todos tan contentos porque además de la victoria contundente y brillante de León evitaba, con la derrota del Orense en Palencia, que su rival ayer descendiera de manera matemática. Eso sí, no se librará del play-out. Los de De Grado, mientras, completaron su último envite de la fase regular con excelentes sensaciones.