MOTOCICLISMO. PROTAGONISTA CON ACENTO LEOnÉS
«Le debo mucho a La Bañeza»
Elena Rossell, que el sábado se convertirá en el circuito de Assen en la primera española en debutar en el Mundial, no se olvida de su participación en el Gran Premio de Velocidad como piloto del Moto
Rossell, con su inconfundible 82 en la montura en su primera presencia en La Bañeza en el 2001.
No quiere que la vean como un 'rara avis' en un deporte en el que las mujeres siguen ocupando un papel secundario. Se resiste a aceptarlo y prueba de ello es que a sus 24 años Elena Rossell se ha convertido en una más en la parrilla motociclista rompiendo moldes tales como un triunfo en la Kawasaki Ninja Cup en el circuito de Albacete hace dos años y en convertirse en la primera española en compartir escenario con los mejores pilotos del mundo. En este caso será el próximo sábado en el circuito holandés de Assen defendiendo los colores del Mapfre Aspar Team en Moto2.
La valenciana no se olvida de la importancia que representaron en sus inicios La Bañeza y el Moto Club. La fundamental porque Elena firmaba sus primeras actuaciones en el Gran Premio de Velocidad. Y lo hacía con apenas 14 años en el 2001. Con su inseparable número de la suerte, el 82, Rossell firmaba una actuación sobresaliente en la categoría reina, el GP, en la que sólo una inoportuna caída en la última vuelta cuando transitaba quinta, le impedía avistar la bandera a cuadros. Dos años más tarde se sacaba la espina con un sexto puesto que sabía a gloria a una joven ya con 16 años y un desparpajo tal que era capaz de tutear a pilotos por entonces con una proyección nacional notoria como los Pablo Nieto y Javier Fores, este último compañero al menos en Assen de Elena defendiendo los colores de la escudería de Aspar.
Rossell no se olvida de esos años cuando daba sus primeros pasos. «Recuerdo esas carreras con emoción. En la primera apenas llevaba un año compitiendo y disfruté al cien por cien», remarca la levantina que tampoco posterga la ayuda que en su momento le prestó el Moto Club Bañezano. «Sin ellos a lo mejor hubiera dado unos pocos pasos, nada más. Acudieron a mi llamada y no puedo olvidarlo nunca. Apoyar a una mujer, mejor dicho, a una adolescente, representaba para casi todos una temeridad. No lo fue para el Moto Club que me acogió en sus brazos como piloto, permitiéndome correr bajo su licencia». Fueron dos años intensos que mostraron las cualidades de una piloto para la que «siempre tendré en mi corazón el nombre de La Bañeza y su Gran Premio al que espera volver, a lo mejor no compitiendo pero sí como uno de sus nuchos miles de espec tadores».