EL PARTIDO DEL SIGLO | PRIMER ASALTO
Derrota valiente
Callejón y Ronaldo frenan el ímpetu de una Ponferradina jugona que da la cara frente al Madrid.
Los goles de Callejón y Cristiano Ronaldo acercan al Madrid a los octavos de final de la Copa ante una Ponferradina jugona que por momentos aireó las carencias del bloque blanco cuando no juega Xabi Alonso. El conjunto blanquiazul mereció mejor premio por su tenacidad y compromiso, aunque no se reflejó en el marcador final (0-2).
Un partido para disfrutar. Así lo definió el entrenador de la Ponferradina antes de comenzar el encuentro. Claudio Barragán lleva muchos kilómetros de fútbol a sus espaldas. Fue cocinero antes que fraile. Quiso quitar presión a su plantilla antes del inicio para buscar intensidad en el campo. Y lo consiguió.
El equipo blanquiazul salió enchufado desde el primer minuto. Tuteó al Madrid. No dejó al bloque de ‘Mou’ espacios para lanzar la contra letal. Por momentos, el cuadro blanquiazul se sintió muy cómodo. Rozó el gol por mediación de Yuri. El balón acabó en las manos de Adán.
El balón no encontró un dueño. Se movió en las dos áreas. Hasta que el Madrid puso la cordura que necesitaba un partido loco. La calidad de sus futbolistas, que no el manejo del balón en la zona ancha, desequilibró el choque copero a favor de los blancos. La bandas dieron una velocidad endiablada a los de Mourinho para dar señales de mucho peligro.
Primero avisó Higuaín al plantarse ante Orlando y enviar demasiado largo a Cristiano. Y después golpeó Callejón al culminar una acción precisa entre Altintop y Khedira.
El ritmo decreció a partir del gol. Ponferradina y Madrid se concedieron un respiro antes de irse a los vestuarios.
Tras el cuarto de hora de refresco, el cuadro de Barragán salió de nuevo con el ímpetu del inconformista. Presionó a los de Mourinho en la medular. Buscó con juego y gallardía el empate. A punto estuvo de conseguirlo. Un chutazo de Doménech lo repelió el larguero y Yuri no aprovechó el rechace.
El bloque blanquiazul no se cansó de dominar la zona ancha, abrir por las bandas y meter el balón en la caldera. Pero no contaba con la sentencia de Cristiano, que apareció en el peor momento para los de casa.
Ni con el gol del luso se rindió una Ponferradina crecida por la fiesta de sus fieles en la grada.