Proa hacia la Final Four a toda máquina
El Reale Ademar, con un Álamo soberbio, pasa por encima al Füchse Berlín y logra una renta de once goles para la vuelta.
Final del partido y explosión de alegría de los jugadores del Reale Ademar que se fundieron en un abrazo en el centro del Palacio de Deportes.
El Reale Ademar firmó ayer una victoria de autor a su más puro estilo. Desbordó coraje, garra, intensidad y también buen balonmano porque el equipo leonés dio toda una lección táctica a un Füchse Berlín que es mucho mejor equipo de lo que se vio en el Palacio de Deportes. El plantel leonés lo minimizó a extremos sonrojantes y durante muchos minutos, el tercer equipo de la liga alemana fue zarandeado sin piedad por un conjunto leonés que con su incontestable victoria (34-23) tiene ya pie y medio en la Final Four que se disputará en Colonia el próximo mes de mayo.
Once goles de renta para viajar a Berlín el próximo domingo es algo con lo que no contaban ni los más empedernidos optimistas. Pero ahí están. Parece una renta suficiente pero nadie quiere lanzar las campanas al vuelo. Se prefiere tener los pies en el suelo y pensar que quedan sesenta minutos por delante en la capital germana. Sin embargo el equipo leonés dio un paso de gigante para colarse con todo merecimiento entre los cuatro mejores equipos del continente.
Un triunfo enorme que ayer tuvo un protagonista especial: el portero Vicente Álamo, con un porcentaje de acierto por encima del cincuenta por ciento. Estuvo tan soberbio que a la conclusión del partido decenas de aficionados le esperaban a las puertas del Palacio para recibirle con aplausos y gritos de «¡Vicente, Vicente!».
Bien es cierto que los porteros de balonmano brillan cuando las defensas funcionan y ayer los hombres de Isidoro Martínez montaron atrás un muro compacto que oscureció por completo el ataque germano. Y para muestra un botón: en la primera mitad sólo pudieron hacer nueve goles. De principio el Reale Ademar puso en escena un sistema 6-0 muy profundo con salidas continuas hacia los jugadores más determinantes (en teoría) como Jaszka, Spoljaric o Petersson y luego la alternó con la 5-1 que tan buenos resultados ha dado este año con Felipe Borges como adelantado.
Las cosas ya pintaron bien desde el principio. Los leoneses salieron enchufadísimos y su salida fulgurante les llevó a ponerse 3-0 en apenas dos minutos. Con paciencia y precisión en el ataque posicional el equipo leonés encauzaba su juego hacia el pivote con un Baena que se convirtió en un continuo problema parar la defensa germana, menos física que lo que es habitual en los equipos de la Bundesliga. El 5-1 que para fervor de la grada marcaba el luminoso antes del minuto diez obligó al técnico islandés del Füchse Berlín, Dagur Sigurdsson a pedir su primer tiempo muerto.
La defensa 6-0 agresiva con la que empezó el equipo leonés funcionaba a la perfección. Por contra, la 5-1 de los alemanes, muy pendientes de Antonio García, era una caricatura porque los hombres de Isidoro Martínez sabían buscarle sus debilidades para desesperación del meta internacional Heinevetter que se lo recriminaba constantemente a sus compañeros con gesto desabrido. Krivochlykov, Baena, Stranovsky, Ruesga y Ferrer hacen vibrar a la grada en pleno festival anotador.
La primera mitad concluye con un 15-9 que hubiese firmado todo el Palacio a ojos cerrados. La Final Four se ve mucho más cerca.
La segunda parte mantiene el mismo guión. Vicente Álamo que sigue enchufadísimo y desbarata el primer ataque alemán. Y acto seguido dos contras consecutivas del juvenil Krivochlykov que agrandan la herida alemana: 18-9. El Ademar dobla a los berlineses que piden un nuevo tiempo para tratar de desactivar el ciclón que los está zarandeando. El Palacio es una caldera y la portería leonesa se hace cada vez más pequeña para los alemanes.
Sigurdsson da entrada a Iker Romero intentando buscar una solución a sus males que son muchos. Pero aunque el vitoriano responde la renta ademarista se estabiliza en os diez goles. Ver para creer. 27-17 a falta de diez minutos. Y en ese tiempo la renta leonesa se elevaría todavía a los once goles. Espectacular.